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¿Por qué fracasan las naciones?

Actualizado el 18 de agosto de 2012 a las 12:00 am

Why Nations Fail es un libro esencial para entender las claves del desarrollo

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La pregunta que siempre ha sido la obsesión de los economistas e historiadores es: ¿por qué algunos países son ricos y otros no? Desde el tiempo de Adam Smith, múltiples explicaciones –la cultura, la geografía, la falta de conocimiento técnico, entre otras– han sido postuladas y debatidas. La publicación del libro Why Nations Fail de Daron Acemoglu y James Robinson (profesores de MIT y Harvard, respectivamente) constituye el más reciente avance sobre esta pregunta.

La tesis central de los autores es que siempre hay una increíble tensión entre las instituciones –las leyes y reglas de un país– políticas y económicas.

Por años, los economistas le han puesto mucho énfasis, correctamente, en mejorar las instituciones económicas: asegurar los derechos a la propiedad, mejorar el acceso al crédito y limitar los monopolios. La idea es de tratar de hacerlas más inclusivas para que el mayor número de ciudadanos se sientan motivados a trabajar duro sabiendo que el esfuerzo dará frutos. Pero en muchos lugares nunca se instalan completamente estas instituciones económicas inclusivas. La pregunta obvia es: ¿por qué?

Con ejemplos históricos, los autores argumentan que se ha ignorado hasta cierto punto la interacción entre las instituciones políticas y las económicas. En la mayoría de los casos, el crecimiento económico sucede a través de lo que los autores, tomando de las ideas de Schumpter, denominan la Creatividad Destructiva, la idea de que nuevos inventos y tecnología indudablemente crean pérdidas económicas y políticas para una parte de la población. Estas pérdidas se tienden a concentrar especialmente en los Elites del país que han acumulado riqueza con las tecnologías viejas.

Por esta razón, la clase política –compuesta o apoyada por las élites– tiene fuertes incentivos para mantener el statu quoyfrenar la creatividad destructiva, limitando el crecimiento económico. Si las instituciones políticas –las reglas y límites al poder político– son suficientemente débiles, los Elites tienden a restringir al desarrollo. Pero, si las instituciones políticas son fuertes e inclusivas, con representación de la mayoría y una eficaz rendición de cuentas políticas, los países pueden aprovechar las nuevas tecnologías y avanzar hacia la prosperidad.

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La historia de Costa Rica detalla muy bien las ideas de los autores. En Latinoamérica, los españoles instalaron instituciones extractivas para aprovecharse de los recursos naturales y la riqueza indígena, especialmente el oro. Este sistema extractivo continuó aún después de independencia en muchos lugares, con dictadores y caudillos reemplazando a los españoles. Costa Rica pudo salir de este ciclo vicioso en los años cuarenta cuando Calderón Guardia y Figueres reformaron a las instituciones políticas para hacerlas mas inclusivas, con un código de trabajo que le daba derechos a los trabajadores, la apertura de la educación universitaria a varias carreras, una constitución con libertades a la prensa y libre expresión, un énfasis en la salud (CCSS) para todos los ciudadanos, y el voto para las mujeres. Con estas instituciones y garantías, los costarricenses pudieron aprovecharse de nuevas tecnologías y disfrutar del crecimiento económico por muchos años.

Nuestras instituciones políticas y económicas nos han servido relativamente bien comparado a mucho de Latinoamérica.

Pero, claro, las instituciones de Costa Rica no son perfectas. Hoy en día, es crítico que sigamos mejorando las instituciones políticas, haciéndolas mas inclusivas –por ejemplo, con la elección directa de diputados para mejorar la rendición de cuentas–.

Asimismo, no debemos dejar que los intereses de pocos se aprovechen de los demás –como es el caso con los subsidios de arroz nacional–.

Por estas razones, Why Nations Fail es un libro esencial para entender las claves del desarrollo y cómo la historia del mundo nos puede dar lecciones que podemos aprovechar para seguir mejorando el futuro de Costa Rica.

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