“Una democracia es más sana cuando hay siempre una nueva generación política formándose para sustituir a la anterior”

 20 septiembre, 2016

En los últimos meses he valorado la posibilidad de presentar de nuevo mi nombre a una candidatura presidencial. Me he reunido con representantes de diferentes partidos políticos para discutir los desafíos que enfrentamos. Muchísimas personas me han ofrecido su apoyo y me han solicitado buscar un tercer mandato. Todas las encuestas indican que tengo muchas probabilidades de alcanzar nuevamente la presidencia de la República.

Nada se compara con tener la confianza y el cariño del pueblo de Costa Rica. No cambiaría por nada los abrazos de los niños ni las bendiciones de las madres, ni siquiera los golpes ni las ofensas, porque el hilo negro y el hilo blanco han trenzado la tela de mi destino. Y el destino ha sido generoso conmigo.

Ustedes han sido siempre el motivo de mis luchas, el viento bajo las velas. A ustedes he dedicado más de 45 años de mi vida. Junto a ustedes he vivido los días de mayor alegría de mi trayectoria profesional, y me siento plenamente recompensado.

Siempre he creído que la política es uno de los oficios más nobles a los que puede dedicarse un ser humano. La política de altura, esa que existe para construir, para convencer, para avanzar, y no para destruir, para atacar, o para obstaculizar.

Por eso nunca renegaré de haber dedicado mi vida al servicio público. Porque nos permitió transformar este país.

En nuestra primera administración con la firma de la paz en Centroamérica. En la segunda, con la inserción de nuestro país en la economía internacional y la aprobación del Tratado sobre el Comercio de Armas, la mayor contribución de Costa Rica a la humanidad en toda su historia.

Esa es la política en la que creo: una política ambiciosa, valiente, que nos brinde esperanza e ilusión, una política que no se distrae en pequeñeces, sino que fija la mirada en el más atrevido punto del horizonte.

¡Los pueblos tienen derecho a soñar! Tienen derecho a pensar en el futuro con entusiasmo, y no con resignación; con regocijo, y no con desencanto.

Servirle a mi pueblo ha sido el mayor honor de mi vida. Sería muy honroso regresar a la presidencia y tener la oportunidad, una vez más, de inspirar optimismo. Pero no soy el único que puede hacerlo.

Una democracia es más sana cuando hay siempre una nueva generación política formándose para sustituir a la anterior. Nuestro país necesita, con urgencia, la renovación de los liderazgos políticos.

Por eso una vez más quiero instar a los jóvenes a entrar al servicio público. Yo tenía 31 años cuando fui ministro de Planificación Nacional. John F. Kennedy tenía 29 cuando fue electo congresista. Mahatma Gandhi tenía 24 cuando inició sus luchas. Jóvenes de Costa Rica: ¡ocupen su lugar en la historia! Nadie debería avergonzarse de aspirar a ocupar posiciones políticas. Por el contrario, debería ser el orgullo de las mentes más brillantes, de las personas más honestas y de los espíritus más compasivos de nuestro país.

No me presentaré por tercera vez a la presidencia de la República porque creo que es mi deber, como líder, propiciar nuevos liderazgos.

Le he servido a este país con lo mejor de mis capacidades desde la silla presidencial, y hoy debo servirle apartándome de esa silla, dando oportunidad a quienes gobernarán la Costa Rica del mañana.

Nadie es imprescindible en una democracia. Lo imprescindible es que haya muchas personas dispuestas a trabajar por este país que tanto amamos.

Nuevamente les agradezco por su afecto y su confianza, y les recuerdo que los llevo en la fibra más profunda de mi corazón. Soy muy afortunado por haber recibido el bálsamo de su generosidad y de su cariño. Espero que me lleven en su pensamiento, como yo los llevaré en el mío hasta el último de mis días.

Oscar Arias Sánchez

Expresidente de la República