24 junio, 2015

Alfredo Zoletzzi logró convertir el agua contaminada en agua potable. Gracias a su descubrimiento y a su generosidad, no lo va a vender, sino a donar a los pobres de África, Asia y Latinoamérica, calculados en 780 millones, y a los 2.500 millones de personas que carecen de servicios sanitarios adecuados.

Su invento lo patentó en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, y escogió dos empresas norteamericanas, mundialmente reconocidas, para fabricar el aparato, que consiste en “un tubo de vidrio con una recámara interna que, con una descarga eléctrica, convierte el agua en plasma”, que mata las bacterias y los virus. El plasma también se transforma en agua limpia. Se sobreentiende que el agua contaminada no incluye las aguas negras.

Manifiesta Alfredo Zoletzzi que quien quiera podrá comprar el aparato y tomar agua pura en su casa. Su invento saldrá el año próximo y estará al alcance de los pobres. Su descubrimiento se denomina Plasma Water Sanitation System.

Su laboratorio en Viña del Mar contó con la colaboración de la NASA, y su invento pasó las pruebas de la National Sanitary Foundation (NSF) de los Estados Unidos. Asimismo, el aparato aprobó todas las pruebas de temperaturas de aguas de Chile, Bolivia, Brasil, Paraguay, Kenia, Ghana, la India y Haití.

El inventor dice no ser ningún genio, ni siquiera un estudiante brillante, sino un “diseñador industrial”, graduado de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Universidad Católica de Valparaíso, Chile.

Por último, expresa: “Nuestra tecnología puede ser superada muy rápidamente, como siempre ocurre con toda tecnología. Lo importante es que perdure este nuevo modelo de innovación social, que sirva como un canal de distribución de las nuevas tecnologías hacia los pobres”.

Más detalles de este inventor pueden encontrarse en el reciente libro del periodista y escritor argentino Andrés Oppenheimer, ¡Crear o morir! (de la página 245 en adelante).

Vivek Wadhwa, vicepresidente de innovación de Singularity University y profesor de las universidades de Stanford, Duke y Emory, lo califica como el Thomas Alva Edison (inventor del bombillo eléctrico) de Latinoamérica.

Como bien puede apreciarse, Alfredo Zoletzzi quiso poner su tecnología al servicio de los pobres, para hacer la convivencia más humana y feliz; o sea, servir mientras pasa la vida.

(*) El autor es abogado