Las mujeres necesitan más apoyo para ser empresarias

 29 noviembre, 2012

Del 12 al 17 de noviembre se celebró la semana global del emprendedurismo. En el marco de esta semana, se presentan celebraciones, actividades y datos sobre los y las empresarias alrededor del mundo.

Es un momento ideal para reflexionar sobre el protagonismo de la mujer que participa activamente en la aventura emprendedora, pero que lo hace con considerables desventajas.

“Virtualmente empresarias” es una expresión que se refiere a dos grupos de mujeres empresarias que coexisten en el país.Por una parte, están aquellas mujeres que impulsan sus sueños en el marco de la formalidad y aprovechan las oportunidades que la tecnología y el crédito les ofrecen. Ellas crean dos de cada diez empresas formales. Por otro lado, está la vasta mayoría de emprendedoras que no han podido formalizar su negocio. Esas que, para todos los efectos y celebraciones, son “virtualmente empresarias” porque ni la sociedad, la ley, e incluso ni ellas mismas se consideran empresarias.

Cuando hablamos de mujeres formalmente empresarias, estamos refiriéndonos a la minoría más grande de emprendedoras. Según el más reciente estudio del Observatorio de Mipyme, de las 60.000 empresas formales, dos de cada diez son propiedad de mujeres. También son mujeres solamente tres de cada diez colaboradores de mipyme con puestos fijos. En el campo de la formalidad, las mujeres pareciera que no tienen cabida, ni como jefas ni como subalternas.

Invisibilizadas como están, tienen los mismos obstáculos que las pymes formales, pero no cuentan con ningún sistema de apoyo. Si hay alguna agenda pública o privada que tenga la palabra solidaridad como componente en cualquiera de sus objetivos, como lo son las universidades, el Gobierno y las cámaras gremiales, en esa agenda tiene que tener lugar la empresaria virtual.

Es interesante observar en este estudio que seis de cada diez mujeres que emprenden no se atreven a hacerlo solas, lo hacen con familiares u otras personas. Llama la atención que el estudio global de mujer empresaria desarrollado por el Global Entrepreneurship Monitor el año anterior, concluye que aunque las mujeres sean igualmente capaces y generalmente con niveles educativos más altos que los hombres, expresan menores expectativas respecto a los resultados de sus empresas y los aportes innovadores que ellas pueden hacer.

Las emprendedoras son creativas, optimistas. Realizan milagros cotidianos para sus familias, clientes y comunidades. Son hacedoras de sueños que podrían dejar de dormir para cumplirlos y yo diría incluso que mientras haya sueños de superación, habrá empresarias. Los cambios para ellas siguen siendo los mismos: los que no hemos hecho realidad.

Virtualmente hemos mejorado los apoyos, y se supone que deberíamos estar contentos porque se beneficia una de cada diez pymes formales. Yo creo que quedamos debiendo. Le debemos al futuro lo que nos correspondía hacer ayer, pero que tal vez mañana no hayamos hecho todavía para rescatar a las mujeres del mundo invisible.