Por: Armando Mayorga 18 junio, 2015

Don Carlos tuvo que sentarse todo un día en Emergencias del Calderón Guardia para tener derecho a una camilla. Esa mañana llegó a las 7 y vio pasar tres turnos de médicos y enfermeras hasta que, pasada la medianoche, lo trasladaron de la pétrea silla, que le desacomodó su espalda de 80 años, a la camilla. Un lujo porque fue como tener el pasaporte de entrada a la atención médica. Un lujo porque, en principio, se negó incluso a ir al baño por miedo a que se la quitaran. Don Carlos está mal y, desgraciadamente, la CCSS está igual o, sin duda, más enferma que él.

Esta importante institución entró en crisis, está colapsada, pero las autoridades de turno la tienen igual que a don Carlos, en espera de... Ignoran que el problema se ha desbordado. La CCSS ya no da para atender como la gente a tanta gente y por eso la historia de don Carlos (nombre ficticio de un paciente real) se repite en todos los hospitales.

El director del de Alajuela, Francisco Pérez, dijo en este periódico que han “llegado a tener en Emergencias hasta 25 pacientes de Cirugía General y Ortopedia esperando una cama para su internamiento”. No pueden mandarlos a la casa, deben dejarlos en camillas, sillas de ruedas y sillas comunes… No dijo por cuánto tiempo, pero con seguridad serán horas o días. Esto es llevar al paciente a sufrir más.

La espera por un servicio también es otro martirio. A mayo, 570.000 pacientes hacían fila por una cirugía, una cita con un especialista o un examen, según las cifras que dieron a los diputados los directivos de la CCSS Mario Devandas y José Loría.

En la espera de tratamiento, no debe morir ningún paciente, pero, a como está la situación en la CCSS, donde más de medio millón hacen fila, de seguro muchos están condenados a lo peor porque la institución no da para tantos.

No hacen falta más estudios para diagnosticar cuán colapsada está la atención de enfermos. Lo que urgente es tomar decisiones: la CCSS está para que el presidente, Luis Guillermo Solís, declare emergencia en listas de espera y en la insuficiente infraestructura hospitalaria. Es de emergencia que él y su gobierno abran los ojos a la angustia de medio millón de personas que hacen fila por tratamiento y al sufrimiento de los enfermos que ruegan camas.

Armando Mayorga es jefe de redacción en La Nación,