Opinión

Entre la Sele y la Filarmónica

Actualizado el 09 de septiembre de 2009 a las 12:00 am

 Sentimientos encontrados e inspiradores en el Día del Niño

Opinión

Entre la Sele y la Filarmónica

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Eran las 5:45 a. m. del domingo pasado, cuando mis hijas me despertaron para preguntarme cómo había quedado la Sele contra México. Mi respuesta fue sincera y directa: “Perdimos 3 a 0”. Seguidamente, la pregunta de rigor: “¿Por qué, papi?”. Qué difícil contestar a niñas de 5 y 7 años sin exteriorizar los sentimientos de frustración que me embargaban en ese momento. “Porque la Sele no dio el máximo esfuerzo”, les contesté. Justo cuando pensé que ya el tema se les había olvidado, vino la estocada final. –“Papi, ¿igual que a Heredia? – “Sí, mi amor, igual que a Heredia”, fue lo único que atiné a contestarle ante tan acertado y sincero comentario, que me revivió otro 3 a 0 frente a Liberia Mía. (Es innecesario confesar la heredianidad de la familia.)

Una semana antes del partido contra México, mi esposa y yo habíamos programado para ese domingo llevar a nuestras hijas al concierto La música en el cine , a cargo de la Orquesta Filarmónica. En poco más de 12 horas, cambié el estadio Ricardo Saprissa por el Teatro Nacional, a Rodrigo Kenton por el director Marvin Araya, a Pilo Obando por Mario Giacomelli y a 22 jugadores por 67 músicos. Sin duda, este cambio radical fue lo que me llevó a superar las frustraciones del mediocre futbol nacional.

Una vez que el director Marvin Araya inició el concierto frente a los extraordinarios músicos que lo acompañan y al ver los rostros de mis hijas llenos de emoción y sentir sus corazones palpitar aceleradamente, no pude evitar las comparaciones con la selección de futbol. ¿Cómo es posible que la Selección Nacional con recursos prácticamente ilimitados (Proyecto Gol, buses de primera, tiquetes de avión preferenciales, hoteles de lujo, “motivador”, viáticos, uniformes nuevos para cada partido, etc.), no lograrán entonar una sola buena jugada en 90 minutos? ¿Cuánto se podría lograr en Costa Rica si tan solo dedicáramos un 1 por ciento de lo que genera el futbol a nuestros músicos, artistas y científicos? ¿A cuántos niños y niñas podríamos despertarles su imaginación si tuvieran acceso a conciertos de esta categoría?

Otra perspectiva. Entiendo que los ticos llevamos el futbol en el ADN. Sin embargo, muchas veces caemos en el error de creer que el futbol lo es todo, al punto que el resultado de un partido define nuestras actitudes y ánimos por al menos 48 horas después de finalizado el partido.

Los costarricenses necesitamos abrir los ojos y aprovechar lo que tenemos y, además, fomentar el crecimiento de estos artistas (verdaderos cracks ) para desintoxicarnos de los excesos del futbol empresa.

Al final del concierto, don Marvin Araya, motivado por la floración de tantos niños en el concierto, comentó que su visión es poder realizar este tipo de conciertos gratuitos al atardecer en La Sabana, como se estila en Europa.

Espero, de una u otra forma, poder contribuir a este proyecto ya que es urgente exponer a los niños de este país a modelos inspiradores de este calibre y evitar, hasta donde sea posible, la desmedida idolatría por jugadores pop, que antes de un partido piensan más en el peinado para figurar en la foto que en la responsabilidad de llevar la camisa de la Selección Nacional de Costa Rica.

  • Comparta este artículo
Opinión

Entre la Sele y la Filarmónica

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota