Opinión

La eficiencia de los sistemas eléctricos

Actualizado el 15 de junio de 2014 a las 12:01 am

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La eficiencia de los sistemas eléctricos

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Un sistema eléctrico es el conjunto de sus actores: generadores, transmisores, distribuidores, comercializadores y consumidores. Hay sistemas eléctricos interconectados con otros sistemas eléctricos, como es el caso de Costa Rica con el Mercado Eléctrico Regional (MER), y otros, como Trinidad y Tobago, que no lo están.

Cuando hay varios sistemas interconectados, la sinergia entre ellos los robustece, ya que las fallas en un sistema le permiten apoyarse en otros sistemas. Sin embargo, en el MER, los sistemas que lo integran son muy térmicos, y la generación con recursos renovables, muy hídrica. Por eso, cuando fenómenos climáticos, como El Niño, afectan la región negativamente (menos precipitaciones), la capacidad de todos los sistemas se disminuye, mermando el potencial de posibles intercambios de electricidad entre sistemas, que es lo que sucedió en el verano del 2014 y volverá a ocurrir en el verano del 2015.

Dos características. Los sistemas eléctricos eficientes se distinguen por dos características: el costo de su electricidad es competitivo y de buena calidad, y la estabilidad en la tensión, sin interrupciones y confiabilidad de abastecimiento futuro. Los sistemas eléctricos deficientes son todo lo contrario: electricidad cara y calidad deficiente. En Costa Rica estamos hoy tristemente en esta última categoría, pues el prevaleciente dogmatismo del modelo "monopolístico sindical" carece del pragmatismo y visión necesarios para pensar en las oportunidades que el sector eléctrico de Costa Rica puede aprovechar en el MER, entre los próximos 8 y 12 años, antes de que Colombia y México se interconecten en forma robusta a ese mercado.

Actualmente, nuestro sistema eléctrico está con los embalses vacíos, generando térmicamente e importando electricidad porque estamos subinstalados en cuanto a potencia útil renovable. A este respecto, lo ideal sería que estuviéramos sobreinstalados, con los embalses llenos, y que generáramos en época seca mayoritariamente con recursos renovables y estuviéramos exportando electricidad. Los excedentes de invierno se pueden embalsar y exportar durante el mismo invierno, o en el siguiente verano a mucho mejor precio.

Lo anterior no ha sido posible por el argumento de que el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) solo puede resolver el problema de la electricidad cara y escasa, y de que la generación privada no resuelve el problema de estar subinstalados de potencia útil a corto plazo.

Inversión extranjera. El ICE lo que está pudiendo hacer, casi solo, es eliminar a Costa Rica del mapa de países receptores de inversión extranjera directa para actividades productivas electrointen-sivas: la tarifa eléctrica de Intel durante su actividad manufacturera en Costa Rica (1998-2014) pasó de $0,07/kWh a $0,17/kWh. Esto, aunado a horarios laborales inflexibles, infraestructura deficiente y cambios de tendencias del mercado en la demanda de chips veloces, y de gran capacidad, para Desktops y Laptops y PC, causados por la tendencia hacia teléfonos móviles y tabletas, contribuyeron a la decisión de llevarse a Vietnam la actividad de manufactura en Costa Rica.

Y eso de que la generación privada no resuelve a corto plazo el problema de estar subinstalados es demagogia. Si hace tres años se hubiera aprobado la Ley de Contingencia Eléctrica, a corto plazo, entre 6 y 12 meses, estarían entrando a operar entre 300 y 400 megavatios de potencia a partir de recursos renovables.

Panorama incierto. Sin la apertura del mercado eléctrico nacional o, como mínimo, la ampliación de cuotas del mercado y potencias a instalarse por el sector privado, el panorama futuro –a partir del 2020– de la generación para el Sistema Eléctrico Nacional es incierto: geotermia desde parques nacionales y más generación térmica, o el Proyecto Hidroeléctrico Diquís, que difícilmente será financiable sin un acuerdo con los dueños de las reservas indígenas, o gas natural licuado (LNG) importado, que requiere inversiones multimillonarias en un puerto especializado en LNG y una planta para gasificarlo. Lo conveniente para Costa Rica es avanzar en todos los frentes: darle al sector privado una mayor participación en el subsector generación, lograr un acuerdo con el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) para poder explotar el recurso geotérmico en los parques nacionales –que es valiosísimo–, lograr un acuerdo con las reservas indígenas para construir el Proyecto Hidroeléctrico Diquís, y explorar nuestro propio gas natural, a fin de poder utilizar ese recurso sin tener que hacer inversiones multimillonarias para importarlo licuado en un puerto especializado y una planta para gasificarlo.

Exportador de electricidad. Debemos convertirnos en el país exportador de electricidad que necesita el MER y, así, generar inversiones multimillonarias, y empleo y riqueza para nuestra querida Costa Rica. Entonces, con electricidad a costos muy competitivos y de magnifica calidad, el país se convertirá en un destino más atractivo e importante para la inversión extranjera directa.

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