14 enero, 2015

El voluntariado constituye una fuerza generosa, comprometida y solidaria con las personas adultas mayores de nuestro país. En el Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología se cuenta, desde hace más de 30 años, con la colaboración generosa y desinteresada del voluntariado que se realiza por medio de las Damas Voluntarias, la Asociación Pro Hospital (Apronage) y la Junta de Salud. Todas estas agrupaciones apoyan y colaboran en la atención complementaria de las personas mayores que atendemos, prestando todas un servicio extraordinario, ayudando desde diferentes trincheras en la causa de dignificación, respeto y servicio integral para las personas usuarias del hospital.

En otros hospitales del país se cuenta también con la mano solidaria de estos grupos que marcan la diferencia en la atención complementaria que ellos ofrecen.

En Costa Rica, los grupos de voluntariado constituyen un valioso recurso de apoyo que presta sus servicios y son una legión, tanto en áreas urbanas, como rurales. He sido testigo del arduo trabajo, que en muchas ocasiones pasa inadvertido; sin embargo, los resultados han sido muy efectivos. Podemos mencionar, entre otros, la Red de Atención Progresiva para el Cuido Integral para las Personas Adultas Mayores, con el apoyo solidario en el domicilio y comunidad, en centro diurnos, en familias solidarias, en albergues y en hogares para ancianos.

Misión de vida. La atención esmerada y desinteresada que prestan estas personas voluntarias y que pertenecen a grupos de sectores industriales, comerciales, empresariales, iglesia Católica, no buscan ningún reconocimiento personal, sino que lo consideran como una misión de vida. La fuerza de estos grupos es de tal magnitud, que puedo afirmar que el rotundo éxito de la Red de Cuido para los Mayores en nuestro país se debe a la contundencia de estos grupos, que brindan su tiempo, sus propios medios de transporte, contribuciones y hasta sus recursos económicos, con el propósito de ayudar a solventar las múltiples necesidades que tienen muchísimas personas mayores que padecen pobreza, enfermedades y limitaciones físicas y/o cognitivas.

Todo este esfuerzo y compromiso desinteresado ha logrado que los servicios comunitarios del país sean un ejemplo para Latinoamérica y el mundo, puesto que, al ser un país de renta media, la importantísima ayuda que aportan los voluntarios destaca a este país como rico en su abordaje comunitario. Espero que la burocracia pueda apoyarlos, potenciarlos e incentivarlos, porque hacen una labor extraordinaria y desinteresada sin esperar remuneración económica, debido a su carácter de voluntarios.

A través de mi vida profesional, he podido aquilatar las contribuciones de estos grupos, al haber participado en múltiples ocasiones como voluntario en asociaciones, fundaciones y Consejos Nacionales, al lado de grandes profesionales tanto a nivel nacional como internacional; por ello mi llamado de priorizar e incentivar estos grupos para que continúen trabajando en beneficio de los mayores.

A estas personas las motiva únicamente su vocación de servicio, su solidaridad, y constituyen la gran riqueza con que cuenta nuestro país, y nada menos que al servicio de los mayores.

¡Felicitaciones por su empeño al servicio de los demás! ¡Qué gran ejemplo!

Fernando Morales Martínez es el director general del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología.

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