13 abril, 2014

Uno de los aspectos más esenciales de la vida moderna es la electricidad. Sin ella, no se puede pensar siquiera en la comunicación de personas por teléfono o Internet. La electricidad es uno de las bases del funcionamiento de nuestra sociedad. No existe ningún aparato o dispositivo eléctrico o electrónico que no la requiera. La necesitan la computadora y el teléfono celular, lo necesitamos en la casa para refrigerar o para ver televisión.

La electricidad es tan importante que ni siquiera la biología se escapa a ella. Los procesos del cerebro la requieren, el sistema nervioso del cuerpo animal la utiliza. Hasta los rayos son expresión directa de la electricidad. Pero, de todos los misterios en que participa la electricidad, hay uno, en particular, que atañe a nuestra sociedad. Se trata de las causas de los aumentos de la tarifa eléctrica. Parece que no hay una explicación simple de los factores que la determinan. Todavía peor: no existe ni siquiera la voluntad para determinar con certeza las causas de esta problemática. Pareciera que la información sobre el tema se halla secuestrada y muy alejada de quienes deciden en políticas públicas.

A este fin nos abocamos: a resolver quién es o qué es el acertijo eléctrico.

Aumento constante. Ya sabemos que la tarifa eléctrica aumenta, año con año, por encima de la inflación diaria. Eso ya es un indicador de que los factores de costos que determinan el crecimiento de la tarifa eléctrica son propios del sistema eléctrico y no se les pueden atribuir a causas o factores ajenos.

Un personaje, a quien llamaremos “Acertijo”, decide hacer un hotel. Piensa en uno de 20 habitaciones. Va al banco para solicitar el dinero que cuesta la construcción de ese inmueble, consigue el dinero y luego, con algunas dificultades, pone a funcionar el hotel. En el camino encuentra que la cantidad máxima de clientes que él puede atender es de la mitad. Los clientes que no puede atender tiene que alojarlos en hoteles vecinos a tarifas mayores.

El señor Acertijo establece la siguiente regla con el objetivo de tener suficiente dinero para pagar el préstamo y los costos de este alojamiento en otros hoteles: a cada cliente del hotel se le cobrara el costo de una habitación, más el costo de las habitaciones que no se utilizan, más el costo extra de hospedaje en otros hoteles de los clientes a los que no se pudo albergar. Esto llevaría a que, si el costo por habitación en caso de hotel lleno, es de 1, el costo para el cliente en el hotel medio lleno será más de 2. Si los hoteles semivacíos se hacen comunes en el área turística, entonces habrá un aumento de la tarifa turística por encima de la inflación.

Veamos otro ejemplo: un pueblo de 100 habitantes tiene un pequeño banco, que es del señor Acertijo,quien maneja la posibilidad de darles dinero a los habitantes hasta 100 millones a un costo de 1. Los habitantes no tienen problema para realizar sus transacciones de compra y venta, dado que el banco les da el suficiente dinero para sus necesidades. Sucede que, con el tiempo, la población del pueblo aumenta y se duplica pasando a 200 habitantes. Esta vez, sus necesidades de financiamiento pasaron de 100 millones a 200 millones, pero el banco no tiene el dinero extra que se requiere y decide utilizar créditos con otros bancos, pero más caros.

Don Acertijo, preocupado de nuevo por el balance financiero de su banco, establece la siguiente regla: el costo de los créditos será el costo cuando el pueblo era pequeño, que es 1, más el costo de crédito adicional conseguido en apuros en otros bancos, y que es mayor a 1. El resultado es que el costo pasa de 1 a más de 2 por poca capacidad del banco y el apuro en conseguir el dinero faltante con otros bancos más caros.

Por otra parte, e l señor Acertijo es persona apurada pero responsable, y no quiere que sus clientes queden sin satisfacer sus necesidades. Para él es muy importante dar el servicio al cliente, al costo que sea. Pero el costo es lo que es y, cuando tiene que buscar crédito y no tiene otra opción, usa la tarjeta de crédito. Pero, como piensa que el uso de la tarjeta es solo para situaciones especiales o de emergencia, siempre corre a usarla sin preguntarse si habrá otras tarjetas de crédito de costo más barato. El resultado es que no se preocupa por mejorar o encontrar otras opciones que le sean de menor costo, aprovechando tiempos de menos congojas o carreras.

Problemas y soluciones. Pues bien, teniendo en cuenta todo lo anterior, la vida y peripecias del señor Acertijo eléctrico se resumen en sus tres grandes problemas. El primero es de sobreinstalación o baja producción energética, que lleva a costos adicionales de instalación –costo de las habitaciones sin usar– y energías térmicas –el costo de hospedaje en otros hoteles–. El segundo problema tiene que ver con el almacenamiento energético –el tamaño del banco–. Y el tercero es el uso de fuentes de generación térmica basadas en combustibles importados y más caros –la tarjeta de crédito–.

A este conjunto de problemas –problemática– le corresponde un conjunto de soluciones –una sistemática–. Entender el conjunto de problemas nos permite encontrar mejor las soluciones y, de alguna forma, ofrecérselas al señor Acertijo eléctrico.

Dentro del conjunto de soluciones hay que incluir los siguientes aspectos: el sistema eléctrico debe evolucionar hacia sistemas de producción y almacenamiento de energía de mayor nivel. En esa línea se encuentran la geotermia y los proyectos hidroeléctricos de embalse de regulación como el Diquís y, también, la agregación prioritaria de proyectos de generación eléctrica con alto perfil productivo de energía y basados en energía renovable.

Además, debe realizarse la transformación de las redes eléctricas nacionales en grandes redes no solo de transporte de energía, sino también de conectividad de capacidades de almacenamiento y producción de energía. Y, por último, hay que optimizar la generación térmica, buscando alternativas energéticas más baratas, como el gas natural y, ojalá, de desarrollo autónomo y nacional como los biocombustibles.

Gobernanza eléctrica. En el plano institucional, es hora de trabajar en un modelo de gobernanza eléctrica que determine el marco de reglas claras para lograr esta sistemática de solución, y que permita potenciar al máximo las capacidades de todos los actores eléctricos, clarificar sus roles y, especialmente, garantizar el diseño y funcionamiento de cadenas de valor que le entreguen beneficios positivos a los participantes, pero, por sobre todo, les den valor a todos los habitantes de este país mediante una tarifa eléctrica estable y del menor costo posible.

La lucha por la transformación de un sistema eléctrico acorde con las necesidades y retos de nuestra sociedad y el mundo moderno es una tarea de especial importancia y prioridad estratégica del Estado costarricense.

En gran parte, el país depende del resultado de esta lucha, a fin de lograr su desarrollo social y prosperidad.