17 marzo, 2014

Estoy absolutamente segura de que, sin exepción, todos los que están leyendo este artículo y más aún todas las personas que han sido parte de una educación formal en el país, en los momentos más importantes de su vida estudiantil, desde la primaria hasta la universidad, han recibido la guía, el consejo, o la orientación, valga la redundancia, de un orientador.

Y no es para menos: este año se cumple medio siglo de la existencia de la profesión de Orientación en nuestro país.

Cada vez más la participación del orientador toma mayor protagonismo y se vuelve vital para las personas de todas las edades, sea durante la niñez, la adolescencia, personas adultas, adultas mayores y en todos los roles que desempeñan estas personas como por ejemplo estudiantes, trabajadoras, madres y padres de familia.

Es así como hoy vemos a los profesionales en orientación dando un acompañamiento en todos los niveles del sistema educativo, tanto en instituciones públicas como privadas, en la educación técnica y en la formación profesional; en el sistema penitenciario; en organizaciones no gubernamentales. Es decir, en estos cincuenta años la profesión se ha extendido con éxito a otros grupos de edad y sectores laborales.

Inicios. La Orientación surge en los Estados Unidos de América y Europa como una práctica social que respondía a las condiciones del contexto, las cuales la hacían necesaria y pertinente. Particularmente, en los Estados Unidos de América los planteamientos de Frank Parsons, publicados en su obra Choosing a Vocation en el año 1909, se han reconocido formalmente como el origen de esta disciplina y profesión.

En Costa Rica, la Orientación nace formalmente después de poco más de medio siglo de haber surgido en Estados Unidos, el primer método para hacer la intervención orientadora. Aun cuando en el Ministerio de Educación existía un departamento de Orientación, no fue sino hasta con la Ley Fundamental de Educación del año 1957 que se establecieron los servicios de Orientación.

La práctica profesional en cualquier ámbito que se desarrolle cumple con tres principios: el de prevención, se refiere a una acción orientadora proactiva, que se anticipe a la aparición de obstáculos que incidan de manera negativa en el desarrollo de la persona o que no le permitan superar las dificultades propias de la vida y las que se derivan de la relación con el entorno en que se desenvuelve.

Igualmente, el principio de desarrollo que se centra en el desarrollo de la persona en todas sus dimensiones y, finalmente, el principio de intervención social, significa una acción orientadora que tome en cuenta las condiciones ambientales y los contextos en que se desenvuelve la persona.

Principio de ayuda. Toda profesión tiene un propósito por el cual existe, el cual le hace pertinente. Hoy la Orientación tiene como finalidad la autoorientación, la independencia, la autonomía, la eficiencia social, aprender a vivir con un sentido como persona y ser social.

Sin lugar a duda, la Orientación ha alcanzado su madurez en nuestro país, con un rol protagónico en la guía para que las personas tomen decisiones clave en su vida, desde la selección de una profesión, hasta cómo enfrentar un conflicto, o bien emprender un nuevo proyecto en la vida y esto no solo por los años de existencia sino por la responsabilidad adquirida ante la sociedad, con la ley de creación del Colegio de Profesionales en Orientación emitida por la Asamblea Legislativa en el año 2010.

En concordancia con la Ley en el Colegio de Orientadores trabajamos cada día, entre otras cosas para promover el estudio y el desarrollo de la disciplina de Orientación; impulsar la actualización y el mejoramiento profesional; contribuir con el progreso de la educación y la cultura; y socorrer para que los programas de formación de profesionales en Orientación respondan a los avances de la profesión y a las demandas sociales.

Hoy quienes ejercen la profesión de Orientación en el territorio nacional deben estar incorporados a este Colegio y deben asumir el código de ética que regula su conducta como profesional.

La situación actual de la profesión es muy distinta a la de sus orígenes y estamos obligados a seguir contribuyendo al desarrollo de la profesión, y este año en particular es propicio para reflexionar sobre el quehacer de la Orientación en los distintos ámbitos laborales y en la formación profesional que se imparte en las universidades estatales y privadas.