27 julio, 2014

La segunda década del siglo XXI ha traído nuevos desafíos y oportunidades para la agricultura del hemisferio, pues el sector y la región están siendo reconocidos, cada vez más, como la próxima despensa de alimentos del planeta, un reto tan grande como alimentar a la población mundial estimada al 2050: unos 9.000 millones de habitantes.

El potencial está sustentado: recientes estudios demuestran que nuestros países poseen un tercio del agua dulce del mundo, más que cualquier otra región, si se mide sobre una base per cápita. Además, contamos con más de una cuarta parte de las tierras agrícolas del planeta con potencial productivo de mediano a alto, y es aquí donde se registra la mayor exportación neta de alimentos. Unido a esta abundancia, viven en las Américas millones de agricultores con vasta experiencia y capacidad para la innovación, así como recursos humanos talentosos que trabajan en la agricultura y se desempeñan en instituciones y mercados relativamente sólidos.

Detonar el potencial. En pocas palabras, detonar este potencial es crucial para resolver uno de los mayores retos de la humanidad: lograr la seguridad alimentaria, pero también reivindicar el papel de la agricultura en este importante objetivo.

Hace más de 71 años, hombres visionarios identificaron la necesidad de contar con un organismo especializado en agricultura para el continente americano, con un propósito que hoy mantiene vigencia: promover el desarrollo agrícola y el bienestar rural. Fue así como nació el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), que en todo este tiempo ha sido capaz de identificar retos y oportunidades, y, lo más importante, de evolucionar como un organismo de cooperación técnica internacional capaz de responder a las nuevas demandas del sector agrícola.

El Instituto brinda su cooperación mediante el trabajo cotidiano, cercano y permanente con sus 34 Estados miembros, cuyas necesidades atiende oportunamente, con el fin de lograr una agricultura más inclusiva, más competitiva y más sustentable. Sin duda alguna, el activo más valioso del IICA es la cercana relación que mantiene con los beneficiarios de su trabajo.

Pero el Instituto puede mejorar la eficiencia, la eficacia y la pertinencia de su cooperación técnica a partir de una buena interpretación de los continuos cambios que ocurren en el sector agrícola y de una comprensión clara de los mandatos de los países. Por esta razón, actualizar periódicamente los instrumentos de planeación estratégica y operación es fundamental.

Así lo han comprendido nuestros países miembros, que nos han aprobado un Plan de Mediano Plazo para los próximos cuatro años. Con este plan renovamos el compromiso de fortalecer la capacidad técnica del IICA para enfrentar los grandes desafíos del sector agrícola: mejorar la productividad y la competitividad de la agricultura, potenciar su contribución al desarrollo de los territorios y al bienestar rural, mejorar su capacidad para mitigar y adaptarse al cambio climático, utilizar mejor los recursos naturales y genéticos, y aumentar su contribución a la seguridad alimentaria.

Promover la innovación. Además, los ministros de Agricultura de las Américas dieron dos mandatos específicos al IICA: promover la innovación como herramienta para desencadenar cambios tecnológicos, institucionales y sociales en el sector, e impulsar la gestión integrada de los recursos hídricos.

Abordar estos desafíos y otros temas, como el fortalecimiento de la agricultura familiar, el reconocimiento del aporte de las mujeres y el relevo generacional y la inclusión de más jóvenes en el agro, nos obliga a redoblar esfuerzos, junto con los países, para aprovechar todas las oportunidades, generar soluciones innovadoras y alcanzar resultados de excelencia que causen impactos positivos no solo en la agricultura, sino también en los millones de personas que dependen de ella.

Estamos empeñados en innovar el modelo de cooperación técnica del Instituto, con el fin de consolidarlo como una organización orientada al logro de resultados concretos y visibles, y de facilitar las transformaciones positivas que nuestros países miembros desean lograr en los sectores agrícola y rural.

Comprendemos que, para alcanzar estos grandes objetivos, se requiere la acción coordinada de un sinnúmero de actores nacionales, regionales y hemisféricos. Además, si el Instituto desea lograr impactos positivos, debe centrar sus esfuerzos en las tareas que puede realizar con excelencia y en las que posee capacidad comprobada.

El IICA se enfocará en brindar contribuciones mayores mediante cuatro instrumentos de cooperación técnica: grandes proyectos integradores, denominados “proyectos insignia”; acciones de respuesta rápida, que brindan flexibilidad al modelo de cooperación; iniciativas de preinversión mediante el Fondo de Cooperación Técnica, y proyectos financiados con recursos externos articulados a la cooperación técnica.

Los proyectos insignia se enfocarán en lograr la competitividad y la sustentabilidad de las cadenas agrícolas para la seguridad alimentaria, la inclusión en la agricultura y los territorios rurales, la resiliencia y la gestión integral de riesgos en la agricultura, y la productividad y la sustentabilidad de la agricultura familiar para la seguridad alimentaria y la economía rural.

Siguiendo el ejemplo de miles de agricultores que enfrentan con ánimo y esperanza cada nueva siembra, el Instituto, bajo su lema de “Un solo IICA”, se compromete a brindar resultados que apoyen el desarrollo agrícola y el bienestar rural del hemisferio. Confiamos en una buena y pronta cosecha.

Víctor M. Villalobos, director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

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