21 febrero, 2015

El domingo 8 de febrero, don Armando González, en su columna “Entre líneas”, se refirió al servicio exterior. En el texto, señaló una serie de aspectos relevantes sobre el nombramiento de embajadores, y como Asociación Costarricense de Diplomáticos de Carrera estamos de acuerdo en algunas de las opiniones expresadas por él, sobre todo en lo que atañe a la potestad constitucional y legal que tiene el presidente para designar, en puestos de confianza, a quienes ejerzan la representación del país como embajadores.

No obstante, disentimos cuando señala que “abundan las razones para evitar una selección impuesta por la antigüedad y otros parámetros comunes de la burocracia”, y cuando se refiere a los embajadores de carrera solamente como personas que “exhiben la paciencia requerida para esperar ascensos como consecuencia inevitable del paso del tiempo y la acumulación de requisitos predeterminados”. Reducir la apreciación sobre estos funcionarios en estos términos esuna generalización que no refleja el verdadero nivel de compromiso profesional y personal de quienes forman parte de la carrera diplomática.

Cabe mencionar que para obtener el grado de embajador de carrera el candidato debe cumplir con los requisitos legales y reglamentarios vigentes, tales como someterse a concursos de oposición, exámenes y filtros de idoneidad, los cuales exigen una importante preparación académica, capacitación constante y certificada, el manejo de idiomas, una vasta experiencia en la ejecución de la política exterior del país y conocimiento de los mecanismos de negociación política tanto el ámbito bilateral como multilateral.

La preparación académica, las aptitudes personales y la experiencia adquirida en el desempeño de las funciones propias del servicio diplomático y consular constituyen el verdadero valor agregado de la profesionalización del servicio exterior. De esta forma, como en cualquier otra ocupación, la experiencia es sinónimo de consolidación y debe ser debidamente valorada y reconocida.

Sabemos que la pertenencia a la carrera diplomática no garantiza la infalibilidad de los agremiados, así como la pertenencia a ningún gremio puede garantizarla; sin embargo, debemos hacer énfasis en que el esfuerzo sistemático realizado por el Estado para profesionalizar el servicio exterior no debería ser visto con desdén.

El servicio exterior de la República, integrado por 175 diplomáticos de carrera, distribuidos en las siete categorías del escalafón y que cuenta con 16 embajadores de carrera, es el resultado de una voluntad colectiva de encomendar la defensa de los intereses de la nación a profesionales expertos en la materia. Los países más influyentes del mundo cuentan con servicios exteriores profesionales, y con más razón lo debe tener Costa Rica, cuya apuesta no está en las armas, sino en el respeto al derecho internacional y al impulso de nuestras tesis mediante los mecanismos de la diplomacia.

Shara Duncan V., presidenta, Asociación Costarricense de Diplomáticos de Carrera.

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