Por: Nuria Marín Raventós 3 agosto, 2014

El clima juega un papel estratégico en la actividad productiva del país, en la generación eléctrica, así como en el aseguramiento del agua, un recurso agotable, pese a que, por muchos años, erróneamente se afirmaba lo contrario.

Si en el pasado darles seguimiento a los diferentes fenómenos meteorológicos era relevante, ahora lo es más, debido a los efectos cada vez más acentuados y al cambio de patrones como resultado del cambio climático. Zonas como el Caribe, que debían lidiar con el exceso del agua, deben ahora también invertir en infraestructura de riego para ciertas épocas del año.

En este 2014 sufrimos los embates del fenómeno de El Niño. Según datos del Instituto Meteorológico Nacional, hasta mayo de este año el 80% del país presentaba un déficit de lluvia del 20% hasta el 45%, particularmente en Guanacaste y el Caribe Sur. En el siguiente trimestre, el fenómeno recrudecerá. El Pacífico Norte, el Valle Central y el Pacífico Central están sedientos ante la falta de lluvias (alerta amarilla), mientras que, en el Caribe, se vive una alerta verde. ¿Estamos tomando medidas para lo que sigue?

La Secretaría Ejecutiva del Consejo Agropecuario Centroamericano (Secac) hizo, esta semana, un llamado a los países centroamericanos para implementar acciones nacionales y regionales para reducir el impacto de El Niño, recordándonos, además, que los granos básicos (arroz, maíz y el frijol) figuran entre los cultivos más vulnerables, sobre todo en las fincas sin riego. Igual llamado realizó el Icafe a sus productores.

Guanacaste ya ha anunciado pérdidas por el orden de los ¢10.500 millones en el agro y el sector pecuario, producto de este fenómeno, en tanto 398.000 habitantes dependen de pozos para asegurar su agua, y el AyA reconoce que en 116 comunidades no cuentan con agua potable. Paradójicamente, esa misma región ve cómo 500 millones de metros cúbicos de agua por año de los canales de riego van a parar al mar, y un proyecto de embalse para aprovechar esta agua tiene más de 25 años de archivado (Senara).

En este año, el desabastecimiento de agua para consumo afectó a miles de personas en el Valle Central, pues hubo que aplicar racionamientos. ¿Podremos evitar que se repita?

El costo de la energía es ya una carga para las familias y, también, para las empresas, que ven cómo pierden competitividad en un país donde el 76% de su generación eléctrica depende del agua. ¿Cómo nos impactará esto?

El Niño desnuda años de falta de inversión en infraestructura, mala planificación y ausencia de decisiones en el tema energético, lo cual nos cobrará cada año una más cara factura, de no tomar decisiones y acciones.

Etiquetado como: