20 febrero, 2015

El 2015 será un año histórico en el cual se decidirán grandes estrategias y acuerdos que determinarán el norte del desarrollo sostenible a nivel global, como la Agenda de Desarrollo Post-2015 y un nuevo acuerdo de compromisos para mitigar el cambio climático bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, entre otros.

Históricamente, sobre todo a partir de la última mitad del siglo pasado, Costa Rica ha sido sin duda un país líder en innovación para la sostenibilidad, dando pasos grandes en temas críticos, como la generación eléctrica, la recuperación de la cobertura boscosa y su ambición de ser el primer país carbono neutral para el 2021. Debemos sentirnos orgullosos de este éxito nacional hacia la conservación de un ambiente sano del que todos dependemos tan profundamente, pero también es hora de redactar las páginas de la nueva historia de la sostenibilidad nacional.

Política ambiental 2.0. Esta evolución hacia una nueva visión del liderazgo ambiental costarricense me gusta enmarcarla en lo que he llamado la Política Ambiental 2.0 de Costa Rica, que significa una versión nueva, mejorada (de acuerdo con la experiencia recolectada a través de las décadas pasadas) y adaptada a los nuevos desafíos que enfrenta el país, producto de factores tanto internos como externos.

La versión 2.0 de la política ambiental reconoce la importancia del enfoque conservacionista tomado por nuestro gobierno en el pasado, y construye sobre esta base necesaria los cimientos y primeros pisos de una gobernanza de nuestros recursos naturales más eficaz. En mi opinión, uno de los puntos más urgentes de esta nueva política nacional debe estar enfocada (pero no limitada) en el tema del “Capital Natural”.

Capital natural. El capital natural es el stock o las existencias de ecosistemas naturales que proveen beneficios a la sociedad. Estos beneficios son comúnmente llamados servicios ecosistémicos o ambientales. En el pasado, Costa Rica tomó un liderazgo en la valorización económica de estos servicios y productos mediante dos iniciativas muy innovadoras y exitosas: el programa de pago por servicios ambientales (PSA), que coordina el Fonafifo, y la tarifa hídrica, de la Empresa de Servicios Públicos de Heredia.

Sin embargo, el país se estancó en este tema y perdió completamente el impulso emprendedor que había iniciado y más bien comenzó un retroceso sumamente peligroso para la sostenibilidad ambiental, social y económica del país. Algunos ejemplos de este retroceso son la deficiente gestión del agua, los suelos, los recursos pesqueros y las zonas costeras, entre otros, donde las ganancias a corto plazo de unos pocos destruyen el capital (natural) del que miles de costarricenses dependemos y dependeremos.

Gran parte de la solución es poder construir una visión nacional de la gestión de nuestro capital natural, que lo valore económicamente (entre otros tipos de valoraciones) y que pueda ser integrado en un sistema de “contabilidad verde” del país, con el que podamos ir más allá de medir nuestro progreso mediante el retrógrado (y muchas veces perverso) indicador del Producto Interno Bruto. ¿Cree usted que el país avanza en su desarrollo si el PIB aumenta, pero recursos como el agua, el suelo y la biodiversidad disminuyen? ¿Será una buena inversión? De verdad que el PIB nacional le hace honor a su última “B”.

Seguir ignorando esta necesidad vital de construir una contabilidad verde nacional y de gestionar nuestros recursos naturales con una visión a largo plazo causará graves implicaciones para el desarrollo y la competitividad del país. Nuestra agricultura depende de fuentes continuas de agua, suelos productivos y de poblaciones saludables de polinizadores; nuestro turismo depende de playas y montañas llenas de diversidad biológica; nuestra seguridad costera depende de estructuras vivas como arrecifes y manglares que protejan a las comunidades contra fenómenos meteorológicos extremos; nuestra salud depende de agua limpia, alimentos sanos y de espacios verdes que también alimenten nuestro espíritu con su belleza.

Mucho está en juego. ¿Estará listo este Gobierno para asumir en el 2015 este reto? ¿Será este Gobierno el que dará el paso hacia la Política Ambiental 2.0? Es necesario hacer esta actualización crítica en Costa Rica. Es tiempo de despertar, seguir caminando hacia delante y continuar siendo un ejemplo para el mundo en el avance hacia un desarrollo sostenible real.

El autor es experto en desarrollo sostenible.

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