7 diciembre, 2015

Nos encontramos en tiempos de una crisis ambiental sin precedentes, en la que la mejora de los comportamientos ambientales de la población y el posicionamiento en sus escalas de valores es una meta a la que debemos aspirar y no desfallecer por alcanzar.

Es indiscutible la importancia que tienen los valores y las actitudes ambientales, así como su efecto en los comportamientos de las personas, quienes pueden contribuir con la conservación y mejora del medio que nos rodea.

Los centros de educación e interpretación ambiental en espacios educativos y recreativos desempeñan una función importante propiciando un contacto directo del visitante con elementos naturales.

Contacto que pueda promover una experiencia significativa que facilite sus aprendizajes y su sensibilización hacia aspectos como la valoración de la biodiversidad.

El desarrollo del INBioparque surgió, en parte, por la necesidad de contar con ese espacio educativo que, al mismo tiempo, pudiera utilizarse para el esparcimiento, un sitio que invitara a las familias costarricenses a interactuar con la naturaleza, un recurso didáctico útil para los docentes y una excelente introducción a la biodiversidad del país para turistas internacionales.

El INBioparque cumple una importante función educativa de aula abierta en la zona metropolitana, y es uno de los pocos espacios urbanos dedicados a la educación ambiental no formal que busca sensibilizar y educar al gran público sobre la biodiversidad y su importancia para el ser humano. En poco más de quince años que lleva de operación, ha servido a más de un millón y medio de visitantes.

Sin ninguna duda, los centros de educación ambiental desempeñan una función social importante tanto educativa como recreativa, enfocada al bien colectivo.

Debido a esta función social, muchos de estos centros, como museos, acuarios, centros de ciencia, jardines botánicos, parques, zoológicos, granjas escuela y aulas de la naturaleza, en el mundo reciben subsidios económicos que les permiten afrontar parte de los gastos de su gestión.

Necesidad de apoyo. El INBio y el INBioparque se han caracterizado por ser económicamente independientes de la Administración Pública, es decir, no reciben ni han recibido ningún tipo de financiamiento de forma continua y permanente del Estado, a pesar de cumplir una función que en muchos países es cubierta por sus instituciones públicas.

A pesar de ello, el INBio decidió invertir en la sensibilización y educación sobre la conservación de la biodiversidad de nuestra sociedad.

El aporte desinteresado que ha hecho a la educación ambiental y en otros temas es intangible e invaluable, por lo que merece agradecimiento y mérito. Pero, más aún, merece un apoyo total en este tiempo en que afronta una difícil situación financiera y política, que incluso amenaza con el cierre y el cese de operaciones.

No sería justo con nuestro patrimonio natural que el Estado y los costarricenses permitiéramos que tanto esta institución como este espacio educativo y recreativo dejen de contribuir a la conservación de la importante biodiversidad que alberga nuestro país.

El autor es director del INBioparque.