El Sonesta Jacó Resort and Beach Club era uno de los mayores proyectos privados del país

 16 octubre

Tiene razón el Lic. Humberto Fallas al decir en el artículo que publicó en La Nación el 5 de octubre ( “Jacó: un mal ejemplo que no debiera repetirse” ) que hoy nuestro bello proyecto abandonado a la naturaleza, el icónico Sonesta Jacó Resort and Beach Club, es “un adefesio, un mamarracho”, y en este articulo paso a explicar por qué se encuentra así. Nada puede hacer el pobre para defenderse de los embates de la naturaleza, pues a los bancos que lo poseen físicamente y lo llevaron a la paralización parece no importarles.

El lujoso hotel era uno de los mayores proyectos privados del país y fue construido por profesionales y compañías constructoras de primer orden. Se cumplieron todos los requisitos y se cancelaron todos los permisos.

Fue parcialmente financiado en el 2007 por el multinacional, poderoso y muy políticamente influenciado Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), del cual nuestro país es en parte propietario, y por un banco privado, además de la fuerte participación de patrimonio de los inversionistas.

En el 2008, según comprobaciones de los propios bancos, el proyecto estaba un 84 % terminado, los apartamentos estaban en un 75 % vendidos, mayormente a inversionistas extranjeros, estaba al día con sus obligaciones y ya la prestigiosa cadena hotelera Sonesta comenzaba a administrar el hotel.

A fines del 2008, el proyecto era un gran éxito, suponía una gran base y motor económico para el desarrollo de Jacó y una icónica estructura arquitectónica que demostraba que en nuestro país se podían hacer proyectos de primer mundo.

Paralización. A comienzos del 2009, los bancos decidieron, unilateral e ilegalmente, y en supuesta violación del contrato de préstamo suscrito entre las partes, acelerar el repago de la deuda sin dar oportunidad a que la empresa despegara. Rogamos a la gerenta del BCIE que reconsiderara la decisión y demostramos que si no se variaba el contrato, el proyecto sería un éxito y se repagaría la deuda.

Sin embargo, la gerenta país del poderoso BCIE, apoyada por su director por Costa Rica, nos impuso medidas a cambio de promesas que tampoco cumplieron hasta que no nos quedó otra opción que demandar a los bancos por daños y perjuicios.

El contrato de préstamo imponía el cuestionado foro de “arbitraje” (vea La Nación, http://www.nacion.com/opinion/foros/Cuidadocon-arbitraje_0_1301270020.html ) para nuestra demanda y aunque estos “árbitros” naturalmente se inclinaron por los poderosos bancos, aún hoy el tema se ventila en los tribunales, en los cuales confiamos.

El resultado ha sido que el valioso hotel, casi terminado, se deterioró hasta convertirse en lo que el abogado Fallas llama “un esperpento” y los inversionistas, compradores, contratistas y suplidores y la comunidad de Jacó y el prestigio de nuestro país ante los inversionistas extranjeros sufrieron un gran daño.

Conciliación. Hemos buscado y seguimos intentando una conciliación, pues seguimos creyendo en el potencial de Jacó, pero los bancos, por razones difíciles de entender, se niegan a negociar y suponemos que en su mente “ellos ganaron”, aunque paguen más de $80.000 al mes del dinero de los costarricenses para cuidar el “premio” que sigue en litigio.

Finalmente, en cuanto a los gustos de arquitectura, a mí si me impresionan los bellos y modernos edificios de ciudades como Miami o Cancún y algunos (no muchos) de los que se construyen en San José. Las ciudades que menciono tienen una gran cantidad de turismo desde Costa Rica señalando su popularidad. Creo que no todo lo que se ofrece al turismo en nuestra linda Costa Rica tiene que ser jungla, pues el turismo internacional requiere instalaciones de primer orden. Es asunto de gustos.

El autor es ingeniero desarrollador.