Comprando votos y estómagos vacíos, el chavismo se ha mantenido en el poder

 7 agosto

El 28 de julio del 2017 fue un día de importancia histórica para nuestro país. Ese día, La Nación publicó una noticia que le quitó la máscara al Frente Amplio.

En un pronunciamiento de su Comisión Política, avaló la decisión del presidente venezolano, Nicolás Maduro, de convocar a una asamblea constituyente como un medio para perpetuarse en el poder y terminar de una vez por todas con la hábil simulación de democracia que ha practicado por años.

El poder no se entrega. En agosto del 2005, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, proclamó el resurgimiento del socialismo totalitario 14 años después de la caída de la URSS. “Ya terminó el tiempo de defensa. Catorce años después de la caída soviética, aquí estamos en plena batalla: el socialismo ha resurgido. Podemos decir, con Carlos Marx, el fantasma vuelve a recorrer el mundo”.

Fidel Castro le advirtió a Chávez, “se puede negociar con la burguesía pero el poder no se entrega”. Este es el axioma de Lenin. Este sangriento revolucionario encarnó lo que la revolución y el marxismo realmente significaron en el siglo XX. Stalin, Mao, Castro y ahora Maduro y el socialismo del siglo XXI aprendieron de Lenin: para bautizar un nuevo mundo, es necesario derramar sangre.

Comprando votos y estómagos vacíos, el chavismo se ha mantenido en el poder por más de 15 años. Pero con el tiempo se hizo ostensible el hambre y la pobreza, inevitable consecuencia del socialismo que Maduro no pudo paliar. Encuestas serias evidencian que el 70% del pueblo venezolano rechaza el chavismo y su gente se ha echado a las calles.

El recurso a la represión. Los venezolanos se echaron a las calles. El régimen se tambaleaba. Maduro viajó a Cuba y allí recibió instrucciones: no debía entregar el poder y para no entregarlo debía echar mano de todos los recursos disponibles. Tenía que acelerar el paso hacia la radicalización.

El primer objetivo era ganar la adhesión del Ejército para Nicolás Maduro. Corrompió a la cúpula castrense. Hoy día, estos son conocidos como los “narcogenerales” y ellos van a defender a Maduro ya que su caída es la de ellos.

El general retirado y dirigente opositor Antonio Rivero aseguró que hay unos 20.000 cubanos en Venezuela entrenados para combatir si hubiera una rebelión militar contra el chavismo.

Con este apoyo castrense, el marxista-leninista Maduro lanza a sus huestes a reprimir al pueblo indefenso, hambriento, carente de medicinas y con hambre. Los asesinatos ya son más de 150 y los heridos, presos y exiliados suman muchos miles.

Una Venezuela para Costa Rica. Literalmente, el mundo entero ha sido testigo de la brutal represión leninista que Maduro ha empleado para tratar de aplastar la espontánea rebelión pacífica del pueblo venezolano. Una táctica leninista de Maduro que el Frente Amplio apoya: el poder no se entrega.

Más de 150 manifestantes desarmados han sido asesinados con perdigones y vapuleados cruelmente con blackjacks por los bolcheviques maduristas. Más de 3.000 han sido heridos y hay por lo menos 500 presos políticos muchos de ellos desaparecidos para sus familias. El canal de televisión colombiano NTN24 ha hecho partícipe de este drama a todo el mundo.

El pronunciamiento de la Comisión Política omite referirse a esta realidad, pero con crudo cinismo denuncia el “asesinato de personas afines al gobierno”, un descarado y vil irrespeto a los mártires de la democracia. La mentira y el engaño son también prácticas leninistas.

Existe un consenso internacional de que la Asamblea Nacional Constituyente es el último paso para instaurar una dictadura. La dictadura inalterable del proletariado. Una meta leninista que el Frente Amplio apoya.

No hay comunistas buenos. El exdiputado José María Villalta les notificó a los costarricenses que el objetivo del Frente Amplio es la presidencia de la República. Trabajan en busca de una dictadura oculta a través de la legitimación del voto. Hay muchos costarricenses que utilizan el reconfortante recurso psicológico de la “negación” y rechazan la posibilidad de que el Frente Amplio pueda llegar a ocupar la presidencia a corto plazo. Pero de la noche a la mañana se convirtieron en la tercera fuerza política del país y tienen nueve diputados en la actual Asamblea Legislativa.

Es bueno también que recuerden que mientras que hay marxistas buenos, no hay leninistas buenos. Y el Frente Amplio es un partido leninista. Al defender a Maduro, el Frente Amplio hace público que si algún día los votos de los costarricenses le otorgan el poder, gobernarán como Maduro.

Los venezolanos votaron por el chavismo durante más de 15 años. Hoy, en circunstancias muy adversas, el pueblo venezolano se ve forzado a aprender la dura lección. Llamaron a los demonios y ahora les será muy difícil deshacerse de ellos y recuperar al país de esa hecatombe. ¡Cuidado, Costa Rica!

El autor es médico.