1 mayo, 2014

En días pasados, don Allan Astorga publicó un artículo sobre el proyecto del Aeropuerto Internacional de la región Brunca (AIRB), con una serie de imprecisiones y conclusiones erróneas que merecen aclararse.

En sus suposiciones, decide que “el desarrollo de un aeropuerto internacional en Osa surgió, en principio, con la idea de promover la activación y el desarrollo económico del sur-sur del país , bajo un modelo similar al que se supone que sucedió en Guanacaste con el aeropuerto internacional Daniel Oduber” . Además, hace una incoherente relación entre el desarrollo de una obra de infraestructura de transporte público y temas tan diversos como especulación inmobiliaria, desplazamiento y desarraigo de comunidades, drogas, expansión de cultivos, ordenamiento territorial, entre otros.

Al final, concluye: “De aprobarse el estratégico proyecto del aeropuerto en Osa, se iniciaría nuevamente el ciclo de “desarrollo desequilibrado” que se dio en Guanacaste, con todas las consecuencias negativas que tiene en el entorno social y ambienta”. Colige que por culpa de este aeropuerto se generarían todos los males juntos.

Es menester aclarar que la propuesta de esta Administración para el desarrollo del AIRB ha sido conceptualizada dentro de un modelo de desarrollo distinto al de la provincia del norte, no solo por parte de la DGAC y CETAC, sino en conjunto con el gobierno local y los habitantes de la zona, por la visión de desarrollo de esta región.

Estudios. El AIRB se ha conceptualizado como un aeropuerto “verde”, promoviendo un desarrollo socioeconómico sostenible y solidario, para una región que lo necesita. Se inició con un estudio de impacto ambiental exahustivo, cumpliendo con todos los aspectos que la Setena exige para un proyecto complejo como lo es un aeropuerto, así como también la normativa internacional aplicable.

De los resultados de su análisis, se determinarían los pasos siguientes que podrían pasar por ampliar algunos temas, modificar medidas de mitigación propuestas, limitar la capacidad del futuro aeropuerto o, incluso, desechar la posibilidad de su construcción. Se iniciará un segundo estudio para determinar la factibilidad socioeconómica del proyecto, que analice y evalúe los escenarios de la región a mediano y largo plazo, con proyecto y sin él, y establezca los posibles impactos.

Destaco que los terrenos en estudio son tierras propiedad de Inder e Infocoop, que fueron taladas completamente de bosques naturales y dedicados, a lo largo de más de cuatro décadas, al cultivo del banano, donde se aplicaron altos volúmenes de agroquímicos, contaminación que perjudica los cultivos tradicionales de subsistencia y también ha afectado las áreas de humedales de Sierpe y Térraba.

Pero es de interés analizar otro enfoque del desarrollo sostenible: es sencillo disertar sobre el ambiente y el futuro de regiones alejadas, estando cómodamente instalado en un sitio con acceso a transporte, servicios públicos, salud, educación, Internet, etc., sin considerar que los habitantes de esas zonas sufren carencias de servicios básicos y accesos inadecuados, incluso para atención de emergencias o desastres naturales.

Desarrollo sostenible. Es una realidad que tanto el desarrollo como la falta de este pueden tener consecuencias negativas sobre el ambiente: en una situación de pobreza y falta de oportunidades, un uso sostenible de los recursos se convierte en una simple teoría, por cuanto la supervivencia cotidiana está antes que cualquier otra consideración.

En la expectativa de mejorar la calidad de la vida de los habitantes de una región, es indispensable el crecimiento económico y, por lo tanto, hay que aceptar un aprovechamiento de los recursos naturales, de los servicios ambientales y la utilización responsable del ambiente como un reservorio. Ese aprovechamiento de recursos debe darse dentro de un desarrollo sostenible y solidario, lo que exige resolver el problema de las exterioridades ambientales y de los desequilibrios sociales y económicos.

Dentro del ámbito de la infraestructura, el acceso a movilidad por parte de los habitantes es parte de los beneficios sociales más importantes. Infraestructura de transporte limitada significa menor accesibilidad al trabajo, educación, salud y a los servicios en general. Lo que, contrario a la tesis planteada por el señor Astorga, conlleva a una mayor exclusión de la población pobre y, por lo tanto, a una mayor vulnerabilidad ante males como el desempleo, drogas, desarraigo y uso incontrolado de las tierras.

A través de mejores accesos, se permite a las poblaciones mejores condiciones de vida. Lo anterior, particularmente ocurre en el caso de poblaciones alejadas, como es el caso de la región Brunca, de por sí discriminada y segregada, de las oportunidades que otras zonas del país ofrece.

En el caso particular de un aeropuerto, es importante destacar el rol que la aviación civil juega en el desarrollo socioeconómico de una región, impulsando el empleo directo e indirecto, el turismo y el comercio, y un mayor y mejor acceso a productos y servicios.

En algunas ocasiones, consiste en el único medio de transporte, y permite la ayuda humanitaria en la atención de emergencias y catástrofes. Desde el punto de vista solidario, el transporte aéreo fomenta el enriquecimiento cultural y educativo, la diversidad, y tolerancia, la inclusión social y mejora el estándar de vida de sus habitantes.

El proyecto del AIRB se inició, como corresponde, con un estudio de impacto ambiental exhaustivo, que incluye los aspectos exigidos por Setena para un proyecto complejo, y bajo normativa nacional e internacional. La DGAC y el Cetac tienen claro que, de resultar ambientalmente inviable el proyecto, este no podrá continuar, o su escala deberá reducirse.

El Estado debe, sin embargo, abocarse a la búsqueda de soluciones para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, no solo en la región Brunca, sino en otras zonas con similares circunstancias.

Las políticas de desarrollo deben asumir el principio de la justicia social, proveyendo a las poblaciones de acceso a infraestructura de transporte, servicios públicos, habitación, educación, salud y empleo.