Opinión

El duro camino de las comunidades

Actualizado el 28 de noviembre de 2008 a las 12:00 am

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El duro camino de las comunidades

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En su artículo “El duro camino de los piñeros” ( La Nación , 22/11), escribe don Abel Chaves: “El calvario para una de las empresas de la Perla de Guácimo ha sido peor debido a que, aun teniendo la viabilidad ambiental otorgada por Setena, ha tenido que enfrentar una dura lucha contra quienes se empeñan en el cierre de sus operaciones”.

Efectivamente, la comunidad de La Perla de Guácimo ha venido dando una lucha ejemplar en la defensa del agua que consumen sus pobladores, quienes enfrentan la amenaza de contaminación por la actividad de la empresa Agroindustrial Tico Verde, la cual mantiene su plantación de piña en un área montañosa, que es zona de acuíferos, y con una importante gradiente, que provoca gran erosión.

Hechos sorprendentes. La misma Setena tuvo por acreditados los factores de riesgo y afectación al medio ambiente y ordenó el cierre técnico de la finca para el 5 de abril 2008 (resolución 1866-2007). Es curioso que la misma Setena, en un viraje que solo se explica por el relevo de que fuera objeto la directora general y por la intervención de un semioculto ministro de la competitividad, por medio de la resolución 766-2008, un día antes del señalado cierre técnico, Setena decide dejar sin efecto dicho cierre.

Sorprende más aún que, mediante la resolución 1664-2008 del 10 de junio 2008, Setena otorga la viabilidad ambiental, en contra de los criterios técnicos que constan en el mismo expediente administrativo. Como si esto fuera poco, la empresa empezó su actividad varios años atrás, y no es sino hasta este año cuando cumple con los supuestos requisitos para la viabilidad ambiental. Me pregunto si don Abel conoce estos antecedentes.

Aunque no puedo justificar algunas presuntas actuaciones de la comunidad, hechos como los mencionados me ayudan a comprender su molestia. Al fin y al cabo, reclaman los gambeteos de Setena, y procuran que sus aguas no corran la misma suerte de algunas comunidades del vecino cantón de Siquirres. Ah, muy importante, tratándose de agua para consumo humano, no existen razones para tolerar dosis alguna de agroquímicos.

No debe olvidar don Abel el problema que representa para el sector ganadero la plaga de moscas que generan los rastrojos de algunas fincas piñeras, sobre todo en Guácimo y la zona norte. No parece justo que este sector productivo vea sus vacas cada vez más flacas mientras otro sector hace millones con el dulce sabor de la piña.

Sin animadversión. Le recuerdo a don Abel lo que conversamos en privado y que estoy seguro que comparte. No me mueve ninguna animadversión en contra de la actividad piñera; al contrario, ojalá hubiera muchos pequeños y medianos productores beneficiándose de ella, pero acatando las reglas de ciencia y técnica en cuanto a buenas prácticas agrícolas.

El desarrollo económico, sobre todo en agricultura, debe garantizar la sostenibilidad. Quienes accedemos temporalmente a los recursos naturales contraemos una deuda moral con las actuales y futuras generaciones. Esto no lo debe olvidar ningún empresario responsable y serio.

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