Por: Armando Mayorga 1 septiembre, 2016

En un laboratorio de 6 x 8 metros en el Instituto Tecnológico se dan grandes pasos hacia el futuro de la ciencia mundial.

Allí, científicos costarricenses investigan el uso del plasma –el cuarto estado de la materia– para generar electricidad a partir de esta fuente.

El 29 de junio fue un día histórico: físicos e ingenieros del TEC hicieron el primer disparo de plasma de alta temperatura en América Latina. La descarga se dio desde un “stellarator”, aparato diseñado y construido por ellos mismos.

El dispositivo, desarrollado en seis años, confina el plasma y, en este caso, logró una descarga de 4,5 segundos que llegó a los 300.000 grados Celsius.

Un gramo de este combustible lograría iluminar 80 casas durante un mes. Eso sí, la investigación va para largo, al menos, unas tres décadas más, pero los científicos del TEC posicionaron a Costa Rica en el selecto grupo de seis naciones que experimentan en el uso del plasma para energía eléctrica.

Sin embargo, hay decenas de aplicaciones más y el TEC las investiga. Usos en el blanqueamiento dental, prótesis médicas, purificación de agua, tratamiento de basura e, incluso, ese laboratorio desarrolló una tela antibacteriana.

La cabeza del Laboratorio de Plasmas para Energía de Fusión y Aplicaciones es Iván Vargas Blanco (43 años), físico y doctor en Plasmas y Fusión Nuclear. Él es ejemplo de superación. Se educó en la escuela unidocente de Concepción de la Palmera de San Carlos, se graduó del Colegio Técnico Agropecuario de Aguas Zarcas, estudió Física en la Universidad de Costa Rica y hace 15 años está en el TEC.

Los logros de este y otros científicos del TEC son mayores, pero su lucha para llegar hasta donde están, también. Por ello, el Ministerio de Ciencia y Tecnología (Micitt) debería dar especial atención a su éxito, tanto para tratar de replicar su ejemplo, como para escuchar sus propuestas.

Vargas reclama (lo hizo en Diálogos, en nacion.com) una política de Estado fuerte para impulsar la ciencia, sobre todo, “para crear alianzas, para poner a trabajar, juntas, a la academia con la industria”. Allí es donde está el gran vacío. Ahí es donde Costa Rica necesita dispararse, como el plasma, para posicionarse a la vanguardia de la ciencia mundial. Recurso humano, hay. Política de Estado, escasea.

El autor es jefe de redacción en La Nación.