Hay muchísimos proyectos personales que permiten abrir espacios de colaboración  científica

 14 septiembre, 2016

Alemania es el país de las universidades. Para  visitarlas se necesita viajar muchos  kilómetros, para  hacer una  escala en las más importantes, y especialmente en las que tienen interés para Costa Rica. Osnabruck, Múnich, Gotinga, Giesen,  Tubinga, Dresde, Universidad de Humboldt  en Berlín y la Técnica de Hamburgo son algunas  de ellas, entre muchas otras.

No  todas son estatales, hay privadas  de prestigio también y muchos institutos de investigación. Algunos  profesionales  de nuestro país se han graduado allí. Desde la estación del tren en Osnabruck a la universidad no hay mucha distancia. Muchos  van en bicicleta y centenares están a la salida  de la estación. Es la ciudad de la Paz de Wesfalia, de la conclusión de la guerra de los 30 años.

Gracias  a un grupo de académicos, amigos de nuestro país, se logró establecer un Centro Costa Rica en la universidad. Esto ha permitido multiplicar los contactos con universidades de nuestro país. No se trata de un programa de becas, sino de intercambio científico.

En la segunda reunión para iniciar las actividades del  Centro, había  17 profesores integrando el grupo de trabajo.   Provenían de las diferentes especialidades, entre otras, de educación, microbiología, geografía, psicología, teología, pedagogía, administración de empresas y lenguas. Todos con el objetivo de iniciar el programa de trabajo con nuestro país, que ya es una realidad y  que se multiplica.

Desde la Embajada de Costa Rica apoyamos durante varios años  esta posibilidad, que al final se concretó con el agradecimiento a todos los profesores que han mostrado interés  y participación.

La primera actividad  fue la  visita de los decanos de Educación de nuestro país, provenientes de varias universidades. Luego vino  la del rector de la Universidad de Costa Rica, Henning Jennsen, quien inauguró el Centro, en una actividad especial, celebrada en el auditorio del Parque Botánico Tropical  de la Universidad  de Osnabruck .

Así  dio inició un giro muy  interesante  para el apoyo de proyectos académicos en  nuestro país. Profesores  de Costa Rica  viajaron  a Alemania, estudiantes alemanes e investigadores vinieron a San  José. Dos seminarios de verano han tenido lugar, uno en cada país. La  atención que muchos  científicos  de allí dieron a la investigación en temas de biodiversidad  fue valiosa. La  visita de los rectores de cuatro universidades públicas fue un paso importante, en noviembre pasado. Todos  pasos pequeños para el intercambio científico.

Cooperación. La diplomacia  científica  es un esfuerzo dinámico y multiplicador  para  una nación pequeña. Los  años de cooperación, iniciados  por medio del ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Hans Dietrich Genscher, recientemente  fallecido, ciudadano de honor de nuestro  país por decreto  legislativo,   permitieron con el  DAAD –programa  de intercambio académico con Alemania– multiplicar el  crecimiento  científico de Costa Rica, formando nuevos  profesionales en universidades germanas.

 Hay muchísimos proyectos personales y acuerdos entre instituciones, que permiten abrir nuevos espacios de colaboración  científica. Lo  importante es que exista un  trabajo ordenado  de iniciativas, a fin de que nuestro país pueda  crecer por medio de sus universidades en  proyectos de investigación. La constancia y el dominio del idioma alemán son claves en este proceso. Así lo entienden los académicos alemanes, que también hacen esfuerzos por  dominar el español.  Son procesos  que requieren tiempo.

 

Ciencia e investigación. Hasta la fecha, más de 2.400 centroamericanos se beneficiaron con una beca del DAAD para sus estudios de posgrado y estadías de investigación. Muchos de ellos desempeñan un rol de liderazgo en sus universidades y países; varios son acreedores de premios y reconocimientos por sus aportes a la ciencia, concretados  en numerosas publicaciones  científicas.

El 25% de los que han obtenido doctorados  de Costa Rica, han realizado sus  estudios en Alemania. Hay también más de 17 acuerdos entre universidades de ambos países, que han dado paso a  iniciativas en el campo científico.

Esto  permitió   abrir  espacios, posibilitar acuerdos y tender puentes. Para que este contacto se dé y se multiplique, hay que hacer periódicamente  visitas  a los  centros de universitarios de manera  constante.

Para hacer ciencia, hay que viajar, participar en congresos y tocar muchas puertas y  multiplicar publicaciones  académicas. Unas oportunidades se abren; sin embargo, otras requieren mucha paciencia  para permitir el acceso a  nuestros proyectos. Como nación pequeña, hemos de trabajar e insistir más.

Los diplomáticos  tenemos que estar atentos y  presentes  cuando aparecen oportunidades para  nuestros científicos, a  fin de   alertarlos  de  esos puntos  de  investigación.

 

Amigos científicos. La  reciente permanencia   del vicepresidente de la Fundación Max Planck, Bill Hanson, sueco de nacionalidad, especialista en biodiversidad, quien vino por primera vez con su equipo a Costa Rica, permitió dar paso hacia un acuerdo entre tres universidades de nuestro país  y  esta prestigiosa sociedad, que se concretará pronto.

“Me admira la limpieza  de los laboratorios costarricenses”, dijo uno de los científicos del Max Planck, recientemente. En el campo  de la investigación, es una buena observación.

La  visita   en abril  de la  ministra de Educación de Alemania, Johanna Wanka, ha sido un momento estelar en estas relaciones científicas, pues  ha permitido dar a conocer nuestro sistema  universitario y, además, intercambiar conocimientos en el campo de la educación dual y en nuevos contactos  científicos.

 

Además de maestrías y doctorados, el sistema alemán permite  abrir espacios a Costa Rica en proyectos de los grandes institutos de investigación, como lo son el Max Planck, el Fraunhofer Institute y la Sociedad Alemana de Investigaciones Científicas.

Costa Rica  debe  ampliar estos contactos, pues estos  institutos, que con mucha frecuencia se asientan en Chile, Brasil y  Argentina, facilitan el trabajo de nuestras universidades, ya que Centroamérica queda fuera de esta red científica.

En la diplomacia  educativa, las universidades públicas son fundamentales, así como toda iniciativa científica  que pueda ser  valor para  nuestro país. Aquí incluyo, además,  las universidades privadas, que van ocupando espacios en la investigación.

 Un ejemplo muy positivo fue  un barco del Centro  de Investigación Marina de Kiel, el cual  realizó investigaciones  en el  mar Pacífico hace  varios años, que permitió a científicos de nuestro país  continuar investigaciones y proyectos en Alemania. Dos  académicas  costarricenses  trabajan en ese centro científico.

El prestigioso  investigador costarricense  Javier Pizarro, quien labora en el  Instituto Pasteur,  en Francia, lo señala muy bien. Según su criterio, “la cooperación científica entre países desarrollados y no desarrollados es de suma importancia, pues los primeros cuentan con tecnología avanzada, mientras que los segundos, en muchos casos, poseen la materia prima de la investigación”.

Varios institutos alemanes  trabajan muy cerca de la industria. La  relación entre esta y la universidad  es fundamental para el éxito de muchos proyectos, en Alemania al igual que en Costa Rica.

La empresa privada alemana sabe que debe trabajar en la investigación de nuevos productos, en conjunto con los grandes investigadores, que  están en las universidades y en los    institutos superiores de investigación.

La Universidad de Osnabruck  se ha convertido en  un punto de encuentro  entre investigadores y jóvenes  universitarios  que han visto en Costa Rica un punto  de  intercambio y atracción para  estudios, inicialmente en educación y microbiología,  y  que se ha expandido a otras ciencias.

El autor es diplomático.