Opinión

La dictadura del ‘qué’ y la negación del ‘cómo’

Actualizado el 19 de agosto de 2013 a las 12:00 am

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La dictadura del ‘qué’ y la negación del ‘cómo’

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Al revisar la sección de opinión de cualquier periódico, abundan los artículos que tratan del “qué”. Con pocas excepciones, tienen en común que describan qué es lo que hay hacer, pero casi nunca explican cómo hay que hacerlo. Basta con ver algunos ejemplos: los columnistas nos dicen que necesitamos articular una nueva visión país; que la lucha contra la violencia tiene que ser la mayor prioridad; que se tiene que reformar la Caja; que realmente necesitamos un sistema fiscal justo; que hay que dinamizar la economía y que hay que reformar el Estado para que sea más inclusivo. Pero lo que no nos dicen los columnistas es cómo hacer esas cosas. No dan recomendaciones concretas para lograr los maravillosos objetivos que plantean.

En la academia no es muy diferente. De forma general, un trabajo de investigación en ciencias sociales arranca con una descripción y justificación del problema, seguido por un marco teórico, un marco metodológico y, luego, algunos hallazgos que vienen a completar el diagnóstico y plantear nuevas interrogantes de investigación. En este tipo de ejercicio quedan olvidadas las recomendaciones y, si las hay, son muy generales o se limitan a repetir el “qué.” A menudo, las investigaciones concluyen declarando que se requiere más investigación, que no se puede generalizar porque la realidad social es infinitamente más compleja y que, como la investigación tiene que ser objetiva y neutra, no pueden hacerse recomendaciones concretas. Al final, se dijeron muchas cosas interesantes sobre el “qué” y muy poco, realmente muy poco, sobre el “cómo.” Siendo yo investigador y académico, me declaro culpable de estas cosas también.

En la política, el panorama también es muy parecido. Más joven, representaba a una institución multilateral en algunas mesas de discusión de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en París. Ambicioso, seguramente ingenuo, pero ilusionado con mi participación en este foro de alto nivel, esperaba que los debates contribuyeran a diseñar respuestas a los grandes retos del planeta. Recuerdo muy bien mi frustración al darme cuenta de que muchos de los debates giraban alrededor de la realización de diagnósticos y de la elaboración de objetivos generales –el “qué”–. Las respuestas a los problemas señalados se relegaban a futuras mesas de expertos o preconizaban la elaboración de compilaciones de buenas prácticas. Todo eso muy poco tenía que ver con el “cómo”.

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Pereza intelectual. Me pregunto por qué es tan persistente esa dictadura del “qué” y por qué se ignora tan fácilmente el “cómo.” Me parece que tiene que ver con pereza intelectual. Pereza, porque es muy cómodo hablar del “qué”, pero requiere un esfuerzo intelectual reflexionar sobre el “cómo”. Es muy fácil decir que necesitamos luchar contra la corrupción. Es mucho más complejo sugerir medidas concretas para lograrlo. Es muy sencillo decir que se tiene que reformar el Estado para lograr mayor justicia social, y cualquiera estará de acuerdo. No es tan evidente proponer recursos acertados para lograrlo.

Además, es muy fácil lograr un consenso sobre el “qué.” Tomando café con amigos, en un debate televisivo o en comisión legislativa, casi siempre coincidimos en el diagnóstico, terminamos quejándonos de lo mismo y hacemos declaraciones sobre qué tiene que cambiar. Eso es el “qué.” Lo que siempre se ignora es la reflexión sobre cómo lograr estos objetivos, el “cómo.”

¿Dónde están estos profesionales que usan su criterio técnico para diseñar propuestas concretas, puntuales, sustantivas y específicas? Parece que la gente le tiene miedo a lo técnico, que es lo que el país más necesita.

Seamos honestos y empecemos a aportar al desarrollo del país enfocándonos en el “cómo” y dejemos de perder el tiempo pensando en el “qué.” En el “qué” estamos ya todos de acuerdo. Nadie se ha pronunciado sobre el “cómo”.

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