Opinión

Una deuda histórica que podemos superar

Actualizado el 17 de febrero de 2016 a las 12:00 am

Opinión

Una deuda histórica que podemos superar

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

“Esto es un remolino; no hay salida”, afirmó una joven afrocostarricense, vecina de Limón, al preguntársele por la situación económica en su región. ¿Qué llevaría a una persona joven, con acceso a la educación, a creer que vive en un lugar donde no hay salida?

Limón es un lugar de condiciones complejas. Esta provincia, con una activa vida cultural y que en 1927, según el Censo de Población de ese año, tenía el segundo nivel educativo más alto del país, solo superado por Heredia, hoy se ve afectada por bajas tasas de educación y empleo y altas tasas de violencia.

La mayoría de los gobiernos la han identificado como una prioridad en sus programas, pero esto parece haber tenido limitaciones a la hora de traducirse en acciones con incidencia sobre la realidad local.

Al interactuar con las personas limonenses, especialmente con la población afrocostarricense, es evidente que hay condiciones favorables para la contribución de Limón a la visión nacional de desarrollo.

Ellos son ticos orgullosos que quieren contribuir con el progreso del país, sin que esto signifique que deban renunciar a su identidad y a su derecho a compartir su historia y a definirla como costarricense.

Hay en la población afrocostarricense en Limón una identidad nacional muy fuerte y las acciones por ejecutar deben ser para todos los grupos en condiciones de desventaja, en colaboración; no acciones que aislen a unos de otros. Al final, el gran beneficiario de esto es el país.

Sin embargo, aun cuando se tiene este potencial, no existe la igualdad para todos los grupos y poblaciones. Por ejemplo, según el Censo Nacional del 2011, las mujeres negras que residen en zonas urbanas tienen el mayor promedio de años de estudios aprobados de entre todos los grupos poblacionales de Costa Rica.

Sin embargo, esto no ha sido suficiente para acceder a un trabajo digno, que reconozca sus logros educativos. Esto significa que se debe acompañar con herramientas adicionales y acciones afirmativas el paso hacia la igualdad de oportunidades laborales.

Activismo. “Necesitamos un espacio de actuación, de respeto”, nos dijo también un joven de 25 años activo en la vida política y cultural de su cantón, Matina.

Su propuesta, y la de otras personas jóvenes e instituciones relacionadas, es trabajar con poblaciones jóvenes desde una perspectiva de seguridad ciudadana, entendida esta más allá de sus representaciones más comunes para ser pensada como un ámbito multidimensional que abarca lo político, lo económico y la seguridad humana, siempre con fundamento en los derechos humanos y la igualdad de género.

Herramientas. El comisionado presidencial para asuntos de la afrodescendencia y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) están uniendo esfuerzos con otras instituciones para abordar algunas de las preguntas y problemáticas arriba planteadas.

Una de las herramientas son las acciones afirmativas para promover la inclusión de las poblaciones en condiciones de desventaja para mejorar su acceso a la salud, la educación, la justicia, el empleo y la participación en la vida cívica-pública.

La otra herramienta que existe es el desarrollo de competencias interculturales para promover el diálogo entre culturas. Estas son habilidades para navegar de manera adecuada por entornos complejos marcados por una creciente diversidad de pueblos, culturas y estilos de vida.

Es decir, habilidades para desenvolvernos de manera apropiada al interactuar con otros diferentes de quien uno es y con los grupos de los cuales nos sentimos parte.

Estas dos herramientas serán discutidas en el encuentro Pertinencias de las acciones afirmativas y las competencias interculturales para el efectivo ejercicio de los derechos humanos en Centroamérica que se lleva a cabo en San José desde ayer y termina hoy, el cual reúne a ocho países de Latinoamérica y el Caribe.

Costa Rica es un país multiétnico y pluricultural, como lo reitera la reforma al artículo 1.º de la Constitución. Esta riqueza, que tanto ha beneficiado a otras sociedades en los ámbitos económico y cultural debe ser aprovechada.

Quince Duncan Moodie es comisionado presidencial para asuntos de la afrodescendencia.

Charaf Ahmimed es especialista de programa, sector ciencias sociales y humanas de la Unesco.

  • Comparta este artículo
Opinión

Una deuda histórica que podemos superar

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota