26 noviembre, 2016

En su editorial del 20 de noviembre, titulado “Grietas en China”, este diario cuestionó las políticas exteriores y la operación de paz de mi país y emitió comentarios sobre la situación política china que no se corresponden con la realidad. En mi calidad de embajador de China, tengo que responderlo con todo respeto y ánimo de aclarar.

1. A raíz de la fundación de la República Popular China, en especial en los últimos 40 años, China recorrió un camino inusual, convirtiéndose en la segunda economía mundial. Sin embargo, estamos conscientes de que China todavía es el mayor país en desarrollo. No somos tan ingenuos para considerarnos otra superpotencia ni con las ambiciones de serla. Estamos enfocados en realizar el sueño chino de gran revitalización de la nación china, mayor prosperidad y rejuvenecimiento nacional y felicidad popular.

El pueblo chino es amante de la paz. En la sangre china no existe el gen de invasor. Hace 700 años, antes de la Era de los Descubrimientos, un chino llamdo Zheng He visitó a más de 30 países y regiones encabezando la flota más poderosa de su época, pero no usurpó una pulgada del territorio ni un centavo ajeno.

Aseveró nuestro líder Deng Xiaoping en su momento, “China nunca impondrá hegemonía”. Aferrándose a la política exterior independiente y de paz, China siempre salvaguarda la paz mundial y promueve el desarrollo común. Es hacedora de la paz mundial, contribuyente del desarrollo global y defensora del orden internacional. Aboga por crear una comunidad de destino compartido del ser humano, contra las mentalidades obsoletas de guerra fría y el juego de suma cero.

2. Como país responsable, China participa activamente en buscar soluciones pacíficas a las cuestiones candentes como los problemas nucleares en la península coreana e Irán y la paz en Sudán del Sur, etc. Al respecto, aboga por el uso de tres principios: no interferir en asuntos internos, no anteponer intereses propios y no recurrir a la fuerza.

Últimamente, las Fuerzas Armadas chinas tienen mayor participación en las operaciones de mantenimiento de paz, escolta y disuación para impedir ataques piratas en las costas de Somalia así como labores de ayuda humanitaria y rescate. China aporta el mayor número de cascos azules entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Amparado por la Resolución 2155 aprobada por esta entidad en mayo del 2014, China envió a agentes de mantenimientos de la paz a Sudán del Sur, atendiendo la petición de la ONU.

Ellos forman parte de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en el país (Unmiss) compuesta por unos 60 países.

Las prioridades de su mandato están en la protección de los civiles, la vigilancia de los derechos humanos y el apoyo a la prestación de la asistencia humanitaria y la aplicación del Acuerdo de Cese de Hostilidades.

3. China insiste en promover y realizar la cooperación sur-sur, caracterizada por ganancias compartidas. Toma en cuenta prioritariamente las necesidades prácticas de África, ayudándole a mejorar el bienestar popular y las capacidades de autodesarrollo. Pese a ser un país en desarrollo, China intenta ofrecer cuantiosas asistencias a países africanos.

Hasta finales del 2015, China les ayudó con cooperación y apoyo financiero a construir 5.675 kilómetros de ferrocarril, 4.507 kilómetros de carreteras, 12 puertos, 14 aeropuertos y terminales, 64 generadores de electricidad, 68 hospitales y más de 200 escuelas. Estableció 23 centros de tecnología agrícola. Solo desde el 2000, China les ha brindado 55.000 becas gubernamentales y formado 80.000 talentos. Esto no solo fomenta el desarrollo de África, sino beneficia sustancialmente a la gente común.

4. Los procesos electorales en varios países han enseñado en qué grado está la polarización política y la división social. Mientras tanto, el Partido Comunista de China ha sabido unir y dirigir al pueblo chino en la marcha hacia adelante, en parte gracias a su capacidad purificadora y mano dura contra la corrupción.

El Gobierno chino goza de credibilidad del pueblo por su capacidad ejecutora. Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato.

En vez de asunciones subjetivas de las personas que ven las cosas a través de lentes de color, es el pueblo el que tiene la última palabra sobre el sistema político de su propio país.

Song Yanbin

Embajador de la República Popular China

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