18 marzo

En referencia a lo escrito por Jaime Daremblum en su columna Horizontes del 15 de marzo pasado, quiero aclarar que el título, “Diplomacia borrascosa”, ya de por sí denota un prejuicio del escritor, lo cual se refleja igualmente en el resto del escrito. Considero, además, que el vocabulario empleado no es apropiado, sobre todo viniendo de un exdiplomático.

Cuando Daremblum se refiere a “la impopularidad de Erdogan entre importantes sectores del electorado”, me parece que, de nuevo, muestra un punto de vista particular, considerando que el presidente Erdogan ha ganado democráticamente y por la vía de los votos en diferentes elecciones durante los últimos 15 años. Además, la elección presidencial llevada a cabo en el 2014 la ganó en primera vuelta por un porcentaje del 52% del electorado.

De la misma manera, cuando el columnista se refiere a “exageradas facultades”, se nota claramente el prejuicio en el artículo. Cuando Daremblum define los ministros con “sus brigadas de agitadores”, esto sobrepasa no solamente una conducta diplomática, sino también un análisis político serio, llegando a un punto de lo tragicómico al definir a un miembro del gobierno turco como “una ministra fiel a Erdogan para entonar las fantasías del sultán”.

Al final del artículo, Daremblum dice que reuniones políticas “supondría la intromisión de un universo despótico en ambientes democráticos”. Quiero señalar que se trata efectivamente de un “universo” pero de un universo ficticio y presente únicamente en la mente del autor de la columna.

Quiero agregar que, por ejemplo en Francia, las autoridades han declarado que no hay razones de su parte para impedir reuniones de este tipo, porque no constituyen una intromisión en la política interior del país y no ponen en peligro la seguridad pública.

En lo que concierne a los acontecimientos ocurridos que Daremblum menciona de una manera muy parcializada debo decir que las reuniones previstas de nuestro ministro de Asuntos Exteriores, Sr. Mevlüt Çavusoglu, con nuestros ciudadanos residentes en los Países Bajos fueron deliberadamente obstaculizadas por las autoridades holandesas por pretendidas preocupaciones de seguridad pública y orden. Las autoridades holandeses querían limitar el número de invitados a 50 personas, en un país donde la comunidad turca suma 400.000.

Inmediatamente después de la prohibición de que nuestro ministro celebrara sus reuniones, no se le permitió a nuestra ministra de Familia y Política Social, Fatma Betül Sayan Kaya, asistir a una reunión en el Consulado General de Turquía en Rotterdam.

De manera sin precedentes en las costumbres diplomáticas, solicitaron la presentación de los nombres de todos los invitados para asistir a la reunión en las instalaciones de la Embajada. De hecho, actividades pacíficas semejantes como las de las elecciones parlamentarias se habían organizado sin incidentes en el pasado, en diferentes países europeos donde viven nuestros ciudadanos.

Nuri Kaya Bakkalbasi

Embajador de Turquía