Opinión

Democracia, libertades y prioridades

Actualizado el 16 de abril de 2015 a las 01:00 am

Opinión

Democracia, libertades y prioridades

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

El 17 de mayo de 1939 circuló el primer número del semanario humorístico El Bombazo, dirigido por Roberto Mora. En el contexto de la campaña electoral de entonces, el propósito fundamental de este periódico era combatir al gobierno de León Cortés y la candidatura presidencial de Rafael Ángel Calderón Guardia.

Aunque el humor dominaba sus páginas, dicho periódico también tenía una interesante sección editorial no  humorística, en la que se refería a temas de interés nacional. Precisamente el 8 de julio del año indicado, El Bombazo editorializó sobre la problemática de la democracia en Centroamérica.

Pregunta. Motivado por la noticia de que Anastasio Somoza visitaría Costa Rica para promover un “pacto democrático entre los cinco países centroamericanos”, el cual contaba con el respaldo de los mandatarios de Guatemala, El Salvador y Honduras, El Bombazo se preguntó: ¿Qué cosa debe entenderse como democracia, en el sentido que puedan entenderla los generales presidentes de Centroamérica?

Sin duda, esa forma de introducir el tema no era inocente, ya que, desde un inicio, enfatizaba la diferencia entre Costa Rica, que tenía un presidente civil, y el resto de Centroamérica, gobernada por los militares.Poco sorprende, por tanto, que El Bombazo admitiera de seguido: “No podemos sentirnos halagados los que profesamos una doctrina sinceramente democrática, por la actitud de abanderados de ella que quieren asumir los jefes de los otros Estados centroamericanos, en cuyas naciones la vida política es muy distinta a la nuestra”.

Diferencias. Para dejar completamente claro a qué se refería, El Bombazo indicó: “Es de sobra sabido que en ellos [los otros países de Centroamérica] no existe la libertad que nosotros vivimos, que la prensa no es independiente, que el poder no sufre crítica alguna, que no se permite el libre juego de la voluntad popular”.

En apoyo de esas graves denuncias, El Bombazo manifestó: “Si existiera duda alguna al respecto, la voz autorizada de los exiliados políticos puede atestiguar la veracidad de estas afirmaciones. Y se quiere igualar a nuestra República con esos regímenes? Nosotros no deseamos la implantación de tal clase de ‘democracia’ aquí”.

Según El Bombazo, el objetivo fundamental del pacto promovido por Somoza era impedir las prédicas y las actividades nazis o comunistas en Centroamérica; pero tal énfasis se hacía a costa de dejar de lado lo que realmente era importante: “Asumir una acción constructiva que permita el desarrollo de programas de gobierno adecuados para nuestras necesidades y nuestras posibilidades”.

Antimilitarismo. Luego de señalar que se había dejado de lado todo lo relacionado con  “el cultivo del espíritu, de la libertad, del progreso moral”, El Bombazo resaltó que en Centroamérica “mientras se carece de vías de comunicación y de escuelas, se gastan sumas ingentes en armamentos, en imitaciones ridículas que desentonan con nuestra pequeñez y nuestra pobreza”. 

De la crítica anterior, no se exceptuó la administración de Cortés: “Aquí mismo, en donde el anhelo de resucitar la Universidad no ha podido realizarse por falta de recursos, se proyecta ahora llevar a cabo el 15 de setiembre próximo una gran parada militar, en donde unos miles de campesinos disfrazados de soldados van a desfilar ante la sonrisa irónica del pueblo costarricense”.El Bombazo consideró inaceptable esa actividad, dado que costaría “buenos millares de colones, [suma] que podría encontrar un uso mejor y más acorde con nuestras tradiciones eminentemente civiles. Tampoco podemos creer en esta clase de ‘democracias’, que quiere transformar nuestras costumbres, inclinándolas a un militarismo que no tiene razón de ser en Costa Rica”.

Nacionalismo. Por último, El Bombazo apeló a una conexión decisiva entre democracia e identidad nacional, al expresar: “Nosotros creemos que la [democracia] que hemos vivido hasta hoy es la que satisface más ampliamente los postulados adoptados por los patriotas de 1821 que echaron las bases de nuestra nacionalidad”.

Contrario a lo implicado por El Bombazo, la incorporación de la democracia como una característica inherente de la identidad nacional era un fenómeno reciente en Costa Rica. Su inserción inicial se dio entre finales del siglo XIX e inicios del XX, a medida que el país se integraba en lo que Samuel P. Huntington denominó la primera oleada global de democratización.

Después de la dictadura de Federico Tinoco (1917-1919), la conexión entre identidad nacional y democracia se reforzó, un proceso que terminó de consolidarse en la década de 1930, a medida que el nazismo y el fascismo se extendían por Europa y diversos regímenes autoritarios ascendían el poder en América Latina.

Al contrastar la política costarricense con la que prevalecía en el resto de la región centroamericana, El Bombazo destacó –sin darse cuenta– una especificidad que tenía un alcance internacional mucho más amplio y profundo: en efecto, en vísperas del inicio de la Segunda Guerra Mundial, Costa Rica era una de las pocas democracias que quedaban en el planeta.

También El Bombazo, al referirse a las particularidades políticas costarricenses, mostró que, una década antes de que se aboliera el ejército, en Costa Rica ya circulaban discursos dominados no solo por un definido antimilitarismo, sino por una perspectiva de futuro que resultó fundamental para el porvenir del país: que los recursos que se invertían en el ejército, se podían utilizar más provechosamente en otros campos, como la educación (incluida la universitaria).

  • Comparta este artículo
Opinión

Democracia, libertades y prioridades

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota