Opinión

El delirio arrocero de ‘La Nación’

Actualizado el 21 de enero de 2015 a las 12:00 am

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El delirio arrocero de ‘La Nación’

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Más que editorializar, La Nació n publicó, el pasado lunes 12 de enero, una nota informativa, “Errónea decisión sobre el arroz”, relacionada con el anuncio del gobierno de fijar un arancel del 62% para las importaciones de arroz pilado.

Es tal su delirio arrocero que, en su desorden de ideas, trastornado por el anuncio gubernamental, siguen repitiendo argumentos trillados, con la finalidad de posicionarlos en la mente de los consumidores, que han perdido la credibilidad en el medio informativo.

Para ordenar esas alucinaciones y para tranquilidad de los consumidores, la decisión de fijar una barrera arancelaria salvó a la producción e industrialización arrocera de una debacle laboral en un sector generador de mano de obra para 60.000 familias agricultoras, que nos aseguran diariamente el arroz en la mesa hogareña.

No es cierto que el precio del arroz aumentará para el consumidor, como alucina La Nación . Al contrario, bajará un 4%, y, por cerca de 5 años, su valor no ha tendido al alza. Y hoy, desdichadamente para el editorialista, el precio sigue en descenso, pues, a partir del próximo 12 de marzo, la bolsa de 2 kilos costará ¢52 menos al consumidor, al pasar de ¢1.314 a ¢1.262.

En su excitación por desacreditar a un Gobierno que está a favor de la colectividad y de la agricultura básica, marginada en las últimas décadas, y de un sector como el arrocero, La Nación , ante la falta de argumentos, incita a los seudodefensores de los consumidores a impugnar los decretos en los tribunales de justicia.

Si tenemos que ir a los tribunales a defender una actividad productora del principal grano de la canasta básica, iremos acompañados por todos aquellos consumidores que no quieran depender de la producción extranjera. No vamos a permitir que las clases populares del país vayan a resultar afectadas por la intención de un puñado de empresarios privados que no compran un grano al productor nacional, y solo buscan ganar dinero con los sobrantes de arroz pilado traídos de mercados vecinos de Sudamérica.

En su “enfermedad” arrocera, La Nación asegura, como dueño de la verdad, que la única manera de aumentar la productividad es permitiendo la libre competencia desde el exterior. Cómica farsa del editorialista.

El productor arrocero no necesita la libre competencia y ya demostró con el Plan Nacional de Alimentos, en el 2008, que puede cubrir el 80% del mercado nacional, pero los tratados comerciales apoyados por La Nación frenaron ese ímpetu productivo.

A la opinión pública le decimos que un país sin producción interna no puede tener seguridad alimentaria, esa que quieren hacer desaparecer los importadores oportunistas, que, de paso, arrastrarían a los consumidores a pagar más caro su derecho de acceder a los alimentos básicos. La fijación del nuevo arancel que altera a La Nación , precisamente asegura el acceso a un precio justo a alimentos como el arroz.

Para tranquilidad de La Nación , el Programa Nacional Arrocero 2014-2021 plantea una serie de acciones encaminadas a aumentar la productividad en zonas como en secano, en las que, en coordinación con el Gobierno, se implementará la producción con riego en regiones donde se produce una vez al año.

Es un compromiso interinstitucional plasmado en el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, que involucra también acciones interinstitucionales en mejoramiento genético y manejo agronómico.

Mientras La Nación y su grupo piensan en cómo manipular a los consumidores, con datos erróneos y malinterpretados como los que en su momento atribuyó a la FAO para decir que el arroz nacional era uno de los más caros en el mundo –información que luego fue desmentida por su representante en Costa Rica–, con el fin de desaparecer la producción nacional, en el sector arrocero se toman previsiones para encarar el cambio climático con nuevas variedades resistentes a plagas, enfermedades y condiciones climáticas.

Costa Rica, en materia de arroz, avanza en su investigación para mejorar la calidad del grano, esa misma en la que no invertirían recursos los empresarios protegidos por La Nación .

Lo dijimos: para verdades, el tiempo. El precio del arroz no subirá y, contrariamente a lo vaticinado por las fuentes estudiosas consultoras del Grupo Nación –algunas de estas son grandes importadores de arroz pilado–, el precio del arroz bajará... errónea apreciación en la nota informativa editorializada de La Nación en su delirio arrocero.

El sector arrocero no solo felicita al Gobierno, sino que, además, lo insta a seguir en pro de la seguridad alimentaria y hacer caso omiso de quienes lo critican disfrazados de protectores de los más pobres, cuando, en realidad, protegen a un grupo pequeño de importadores.

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