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Todos dejamos huella digital

Actualizado el 11 de diciembre de 2015 a las 12:00 am

En el mundo virtual, somos lo quedecimos o somoslo que publicamos

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En el mundo virtual, todos dejamos huella. He ahí la importancia de comprender las consecuencias de cara a nuestra convivencia futura.

Para entenderlo, vamos a establecer primeramente que hay dos clasificaciones principales de huellas digitales ( digital footprint): las pasivas, a las que llamamos sombra digital, y las activas, también conocidas como identidad digital.

Se crean huellas digitales pasivas cuando los datos se recolectan o se generan sin conocimiento o consentimiento del individuo.

Se crean huellas digitales activas cuando los datos personales son lanzados deliberadamente por el individuo con el propósito de compartir información acerca de sí mismo en los sitios web, las redes sociales o los sistemas en línea.

Sombra digital ( digital shadow ). La sombra digital (pasiva) puede almacenarse de muchas maneras dependiendo de la situación.

En un entorno en línea, la sombra digital es almacenada en una base de datos como un hit. Esta huella puede rastrear la IP del usuario, cuándo fue creada y de dónde venían los datos. Un ejemplo de ello es cuando subimos la fotografía de un evento, de un conocido o de un familiar a una red social.

En un entorno fuera de línea, la sombra digital puede almacenarse en archivos, los cuales son gestionados por administradores de la información para conocer las acciones ejecutadas en la máquina, sin la posibilidad de determinar quién lo realiza. Por ejemplo, los datos registrados en un sistema para conocer elementos de interés del sujeto de cara a alguna actividad particular. Como las bases de datos de talento humano, para citar un caso, o las bases de datos consultadas en el caso de Keylor Navas.

Identidad digital ( digital ID). La identidad digital (activa) también es posible almacenarla de muchas maneras dependiendo de la situación.

La identidad digital se ensambla siempre en entornos en línea, es decir, un usuario la almacena porque se registra en un sitio, una red social, un sistema de reclutamiento o selección, o cuando crea y gestiona un correo; también al hacer un post en una red social, un blog, etc.

Con fines más intrusivos, la identidad digital puede ser almacenada en archivos ( cookies), o bien cuando el dueño de la computadora captura secuencias de los registros de acontecimientos de su sistema para que estos puedan mostrar las acciones del individuo en esa terminal.

La mecánica para generar identidad digital es simple: el sistema de captura (no importa cuál sea), toma los datos y los ofrece como una nueva entrada que será analizada y procesada por el sistema. Estos nuevos datos determinan cómo el usuario se comporta, cómo ha reaccionado o la forma en que han sido o serán influenciados por esta interacción de cara a su vida más allá de lo virtual.

Al llegar a ese punto entendemos que no existen dos mundos (real y virtual) para el individuo, sino un entrelazamiento que definirá la identidad integral del sujeto; algo así como “somos lo que decimos o somos lo que publicamos”.

La respuesta, entonces, construye una huella digital basada en los datos sociales, y quien los controla construye una huella digital que puede determinar el qué, el cómo y el porqué de las interacciones de las personas, su potencial comportamiento y sus inclinaciones o hábitos.

El autor es ingeniero.

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