18 junio, 2014

Cesare Beccaria fue un escritor, jurista y economista que nació en Milán, en 1738 y falleció en 1794. Su ideología se enmarca dentro de la teoría contractualista, la cual concibe una sociedad fundada sobre un contrato encaminado a garantizar el orden y salvaguardar los derechos de los individuos. Este autor italiano ha sido catalogado como uno de los estandartes de la Ilustración penal. En su pensamiento influyeron intelectuales como Locke y Montesquieu.

Las ideas propuestas por Beccaria y por pensadores de la ilustración penal, entre otros aspectos, van orientadas a luchar contra el sistema inquisitivo imperante en su contexto sociotemporal; reducir la violencia del Estado y someterla al control de legalidad; y cambiar la visión del castigo, caracterizado en aquel momento por la barbaridad e irracionalidad.

Su obra. En 1764, Beccaria publicó De los delitos y de las penas, escrito que fue sumamente exitoso en toda Europa y que, posteriormente, trascendió fronteras.

Los hermanos Pietro y Alessandro Verri formaron parte del círculo intelectual del que se rodeó. Las reflexiones de ellos fueron decisivas a la hora de plasmar las ideas en esta obra, cuya autoría, algunos han cuestionado. Lo cierto es que a la fecha no se ha llegado a demostrar que esta obra no sea creación suya.

En este tratado se desarrolla el principio de legalidad, trascendental en el campo del derecho penal. Las personas deben conocer de antemano si sus actos son constitutivos de delito o no; de igual forma, cuáles son las consecuencias de estos.

La creación de las leyes le corresponde al legislador y, por ende, de los delitos y de las penas. De ahí la necesaria separación de los poderes del Estado.

De acuerdo con este autor, debe existir proporcionalidad entre el delito y la pena. Esta última debe ser pública, pronta, necesaria e igual para todos los ciudadanos, sean nobles o plebeyos. La abolición del suplicio, la tortura y las ejecuciones públicas y la limitación del arbitrio judicial forman parte de algunas de las medidas que estima deben ser una realidad en la sociedad.

Legado. Este 2014 celebramos 250 años de la publicación De los delitos y de las penas, un clásico que nos acerca al contexto político, social y económico de Europa en el siglo XVIII. Su trascendencia es evidente: una gran cantidad de las ideas expuestas en dicho texto fueron incluidas en distintos ordenamientos jurídicos del orbe. Incluso, muchos de los planteamientos, al día de hoy, poseen plena vigencia en nuestro medio. Sin lugar a dudas, este ilustrado fue un visionario.

La obra comentada ha sido una gran contribución para el derecho penal y la política criminal. En este tratado, Beccaria, de manera tangencial –sin que por ello deba restársele importancia– hace una aseveración en extremo valiosa: “…el más seguro, pero más difícil medio de evitar los delitos es perfeccionando la educación…”.

En Costa Rica es común escuchar discursos de este tipo en la política; sin embargo, la praxis refleja que la educación no suele ser una prioridad para los Gobiernos.

Ya es hora de comprender que la política criminal de un Estado no solo es represión. La prevención cumple un papel preponderante y dentro de esta el fortalecimiento de la educación.

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