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La dama de yerros

Actualizado el 19 de mayo de 2013 a las 12:00 am

“Errar eshumano, perdonar es divino, rectificarsees de sabios”

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“Errar es humano, perdonar es divino, rectificarse es de sabios” - Alexander Pope. “Y echarle la culpa a otro, es más humano todavía”, agrega alguien más.

Tristemente, a nuestros gobernantes, y particularmente a la presidenta, les sobra entonces mucha humanidad, y les falta muchísimo del resto.

El último desatino de este gobierno es el “avionetazo” al Perú. Este nuevo error es particularmente mediático, prueba de lo cual es el retumbo que tuvo inmediatamente allende nuestras fronteras. Sin embargo, no es el más importante. Antes, tenemos la trocha, el manejo de la concesión de la autopista 1, la manifestación del 11 de abril, y un largo etcétera que no viene al caso ahora mencionar.

Lo que sí tiene este último tropezón de la presidenta es lo demostrativo y aleccionador de su capacidad como administradora pública, ejecutiva y dirigente y por ende, la de su equipo de gobierno. Veamos:

¿Engaño? La señora presidenta alega que fue “engañada”. Ese es su argumento básico de defensa. La señora Chinchilla fue ministra de Seguridad, vicepresidenta de la República y su esposo es experto en seguridad. Cuando se le escucha decir entonces que fue “engañada”, no es de recibo. O son entonces ella y su equipo terriblemente ingenuos (y por ende, ineptos), o manejan oscuras conexiones de algún tipo que relajan los controles (los que los hace, mínimamente, inmorales). Y no es la primera vez: hay al menos un antecedente en el uso de este avión. Debemos tener en mente que se trata de la posición de presidenta de la República: no se vale alegar “me vacilaron”.

La señora presidenta puede asistir a una boda. Tiene todo el derecho de hacerlo. Pero las bodas –y las de este calibre, aún más– no se improvisan. Se ponen en agenda con tiempo. Todo este gazapo es muestra cabal de improvisación y decisiones (léase ocurrencias) de último minuto. Todo apunta en ese sentido, a menos que la presidenta y su equipo tengan dentro de los proveedores de Casa Presidencial, como agencia de viajes, a esta oscura empresa y empresario, lo que sería aún peor. Deseo pensar que es lo primero: pura charlatanería. Entonces, se buscó de última hora un vuelo privado, y se saltaron todas las reglas (de seguridad, de protocolo con la Asamblea Legislativa, de sentido común, todas). Y para poner la cereza en el pastel, se intenta disimular con una reunión de treinta minutos con el señor Humala. ¡ Plop !, diría otro personaje suramericano.

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¡Menudo argumento! La señora presidenta dice que no hay conflicto de intereses, puesto que aunque los generosos prestatarios del avión y el servicio solicitaran algo, no se les otorgaría. ¡Menudo argumento! Como otros muchos han mencionado, a ningún hijo de vecino le regalan vuelos privados. ¿Le salió en suerte este a doña Laura y su círculo cercano en una rifa? Doña Laura: la mujer del César no solo tiene que ser honrada' Mire el papelón que está haciendo pasar al país internacionalmente.

Un funcionario público no debe aceptar prebendas, y en el caso de una presidenta, no debería aceptar más que un apretón de manos: nada, tiene que ser cristalina, diáfana, transparente. Es su deber, y con su nivel de popularidad y escrutinio actual, es casi sentido de supervivencia.

Dios nos agarre confesados. También puede alegarse que no son sus errores, sino los de su equipo. Pero es lo mismo: Usted los escogió (o al menos así se supone que funciona el Ejecutivo). En todo caso, el líder – el verdadero, digo – es el que se pone delante de su gente, y la cobija, respalda y le sirve.

Esconderse, evitar las conferencias de prensa tras el Consejo de Gobierno, rodearse de guardaespaldas, eso es cobardía y admisión de facto de la culpa. Nada más que decir.

El panorama es desolador, el diagnóstico sencillo: ineptitud. Y este mismo círculo de personas, que se reciclan de Cancillería a Ministerio, de Junta Directiva a Embajada, de cónsul a viceministro, es el que se alista para la siguiente piñata electoral en el abominable monstruo pegabanderas que es ahora su partido político.

¡Que Dios nos agarre confesados '!

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