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El costo de los errores: ¿propios o ajenos?

Actualizado el 18 de mayo de 2013 a las 12:00 am

Apelo alfortalecimientode la críticaconstructiva

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La base de nuestra nación radica en la solidez y fortalecimiento de su institucionalidad democrática. Estamos obligados a encontrar los mecanismos participativos, constructivos e inclusivos, que permitan sacarnos de tanto vaivén que expone la investidura de la Presidencia de la República.

La impresión que deja es de autismo o incoherencia en la población. El aislamiento, la poca difusión de los programas de gobierno y la falta de una constante rendición de cuentas, tampoco aportan en la validación de las posibles fortalezas de la gestión.

Otra impresión es que pareciera que nadie defiende a la presidenta, a quien se le atribuye, además, la responsabilidad por los desaciertos de su equipo. Esta constante ha venido dándose al punto que distintos sectores se permiten increparla directamente, faltándose en ocasiones al respeto debido a su investidura y decoro. Tampoco quiere decir que esté exenta de críticas, pero lo cierto es que dentro de un equipo de gobierno deben existir los elementos oportunos y adecuados que permitan canalizar los asuntos con el sustento técnico adecuado.

La duplicación de funciones en la vocería del Gobierno, la invisibilización de las atribuciones y competencias de otros integrantes de los equipos ministeriales, al punto de poder afirmar, un promedio de dos a tres viceministerios por cartera como mínimo, deja la percepción de que en vez de hacer una buena limpieza y redistribución de las tareas y seguimiento de los objetivos, no estamos siendo eficientes o eficaces.

Tampoco a quien se le delega tanto asunto puede ser considerado como tal, pues pronto lo agotarán o fundirán.

En ese contexto, es una lástima que nos veamos privados de seguir contando con el aporte de personas con la valía de Francisco Chacón, pues si bien, ante los acontecimientos recientes tan abrumadores, su renuncia era una cuestión que lo obligaba políticamente, no es justo ni posible tampoco que se haya delegado tanta función, acción y representación en una sola persona. No es el primer funcionario que echaremos de menos por su salida abrupta, pues el ajedrez político obliga a sacrificar piezas fundamentales para redireccionar el juego.

Esto es aceptable y oportuno si existe un planteamiento claro de la estrategia y las relaciones con todos los sectores, pero desgastante y desmotivador en la fuerza electoral si no se demuestra que los cambios son estratégicos o si el equipo conformado goza todavía de la confianza que motivó su nombramiento o selección. Si no hay confianza en un grupo, ¿por qué se le mantiene?

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Recargar tantas atribuciones y tan diversas en un solo funcionario, constituía el anuncio de una muerte anunciada, pues poco importará la capacidad personal, intelectual o profesional de la persona en quien recaiga esa ingrata función de “apagaincendios”, terminará por fracasar en algún momento. Es como tratar de contener el líquido con un colador.

Lo que no puede permitirse es que se exponga la investidura presidencial ante la falta de comunicación entre quienes corresponde coordinar sus actividades y quienes garantizan su seguridad. Más allá del cuestionable tema del uso del avión privado, lo inaudito es que el benefactor está supuestamente ligado a actividades delictivas. Los aspectos de Seguridad Nacional, agenda presidencial, coordinación de encuentros bilaterales y agenda por tratar, traslados y seguridad y la comunicación respectiva mediante acuerdo al Poder Legislativo, no pueden considerarse atribución directa de un ministro de Comunicación o de la presidenta de la República, aun cuando luego se les trate de exigir responsabilidad, pues existen otros funcionarios a quienes dichas funciones vienen atribuidas por ley.

Por mi país y por mi pueblo, apelo al fortalecimiento de la crítica constructiva y a retomar el camino de las propuestas y de la congruencia en nuestro quehacer político, inspirados en la estrofa de nuestro Himno a la Bandera, cuando sentencia: “(') jamás ningún sonrojo fue mancha a tu esplendor” ('), con la esperanza que aun con su sombra herida, heroica y bendecida, salvará su patrio honor.

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