Opinión

La construcción de un Silicon Valley propio

Actualizado el 25 de octubre de 2014 a las 12:00 am

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La construcción de un Silicon Valley propio

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SEATTLE – Tal vez California sea el centro de tecnología más grande y más conocido del mundo, pero no es el único que fomenta a las nuevas empresas innovadoras. De hecho, estas empresas están surgiendo –de manera casi desapercibida– en todas partes, desde las megalópolis asiáticas de Singapur y Shanghái hasta en ciudades europeas pequeñas como Espoo, en Finlandia, y Dwingeloo, en los Países Bajos. Muchas empresas innovadoras internacionales –incluyendo la sueca Spotify, Skype de Estonia, Waze de Israel y, más recientemente, Alibaba de China– han recibido valoraciones bursátiles multimillonarias.

Claramente, las características clave de Silicon Valley que fomentan la innovación y el espíritu emprendedor –una densa concentración de talento humano, espíritu competitivo, fácil acceso al capital y entorno regulador favorable– pueden reproducirse en y adaptarse a una amplia variedad de contextos. De hecho, estos pilares de la creatividad y el progreso se han erigido, incluso, en países cuyas economías, culturas y esferas políticas divergen marcadamente de aquellas de Estados Unidos.

Por supuesto, no todos los países abordan la innovación de la misma manera. Finlandia, por ejemplo, debe agradecer por su clúster de juegos dinámicos para computadora a un movimiento impulsado por estudiantes universitarios. Si bien el lanzamiento que realizó Rovio Entertainment, en el 2009, del popular videojuego Angry Birds catalizó un auge de innovación en Espoo, es la Universidad de Aalto –el equivalente finlandés de la Universidad de Stanford en California– la que continúa alimentando la innovación en la zona, pues fomenta la formación de programadores, diseñadores y otros profesionales con los talentos necesarios. Asimismo, los estudiantes de la Universidad de Aalto pusieron en marcha Slush, la conferencia sobre innovación más dinámica de Europa, que reunirá a más de 10.000 empresarios y financistas en noviembre.

Además, el programa de aceleración de empresas en crecimiento, denominado Startup Sauna, ayuda a las empresas innovadoras en su fase inicial para que ellas den sus primeros pasos hacia el éxito. Los predios en el campus universitario que acogen a este programa se parecen a las oficinas coloridas de Google, pero con un toque finlandés: las salas de videoconferencia se han construido en una forma que sus estructuras se asemejan a las de una sauna. Desde su creación en el 2010, ya son 126 empresas las que se han graduado de Startup Sauna, habiendo recaudado más de $37 millones en financiamiento.

Hoy en día, Finlandia puede presumir de contar con más de 200 nuevas empresas de juegos, las cuales exportan el 90% de sus productos. Según Aalto, el sector de juegos de Finlandia experimentó un crecimiento de ingresos del 260% en el período 2012-2013, y añadió 1.000 puestos de trabajo y $1.500 millones en valor total a la economía finlandesa, solamente el año pasado.

En los Países Bajos, el Gobierno ha tomado la iniciativa en la promoción de actividades innovadoras. Hace dos años y medio, el Gobierno holandés se asoció con IBM y con un grupo de empresas pequeñas y medianas a nivel local para dar un gran impulso a un centro de operaciones de datos situado en Dwingeloo, un pueblo en el extremo norte del país, que es el hogar del Instituto Holandés de Radioastronomía.

Al igual que las iniciativas basadas en Silicon Valley, el proyecto reúne tanto a académicos como a empresas locales ricas en talento y a multinacionales para respaldar un objetivo común: en este caso, para construir el radiotelescopio más grande del mundo. El dispositivo procesará y analizará las ondas radiactivas recogidas por 2 millones de antenas individuales, permitiendo que los investigadores tracen la forma del universo hasta (según lo que ellos esperan) el año 2020. IBM suministra la potencia de procesamiento para los datos, mientras que las empresas holandesas locales están construyendo todos los componentes.

Más allá de sus propios objetivos específicos, la iniciativa puede ayudar a catalizar una transformación más amplia de la cultura tecnológica holandesa. Jan de Jeu, vicepresidente de la Universidad de Groningen, vaticina que los expertos en Dwingeloo y en el norte de los Países Bajos capacitarán a más científicos y especialistas en tecnologías de la información en los desafíos fundamentales relacionados con el almacenamiento, la transferencia y el análisis de grandes conjuntos de datos, creando así lo que de Jeu llama “el valle de industria de los datos”.

En el sudeste de Asia, Hong Kong se beneficia, en primer lugar, de una cultura empresarial libre de las cargas que conlleva ya sea la burocracia excesiva o la corrupción. Se tarda, aproximadamente, dos días para establecer un nuevo negocio, los impuestos son bajos y se tienen disponibles amplios espacios de trabajo compartido.

Por otra parte, el Programa de Incubación Cyberport, financiado por el Gobierno, apoya al desarrollo de la industria de las tecnologías de la información y comunicaciones de Hong Kong al proporcionar a las empresas un capital de puesta en marcha, acceso a predios avanzados, y capacitación en los ámbitos de espíritu emprendedor, tecnología y desarrollo empresarial. Como resultado, el número de emprendedores ha crecido en un 300% en los últimos tres años.

Por su parte, Singapur está experimentando de manera creciente los efectos de una década de reformas regulatorias, que incluye subvenciones e incentivos fiscales gubernamentales para fomentar la inversión extranjera en el sector de la tecnología. En el período 2002-2009 se establecieron más de 11.000 nuevas empresas.

La nueva empresa innovadora de Singapur en el ámbito de las redes sociales, Bubble Motion (recientemente rebautizada como Bubbly), generó más de 20 millones de usuarios en sus dos primeros años, casi el doble del número que Facebook o Twitter generaron en el mismo periodo de su historia. Esta empresa tiene entre sus inversores influyentes firmas de Silicon Valley, como, por ejemplo, Sequoia Capital, Northgate Capital y Comcast Ventures.

En la China continental, Alibaba recientemente hizo historia al recaudar $25.000 millones en la mayor oferta pública inicial del mundo hasta la fecha. El fundador de la compañía, Jack Ma, dijo que su ambición es crear un “ecosistema” próspero alrededor de la sede corporativa en Hangzhou. Los empleados, exempleados y accionistas de Alibaba ya inyectaron más de $6.000 millones a la economía local en el 2013; además, la Universidad de Zhejiang y los Centros Fudi para la Incubación de Nuevas Empresas (fundados por un exempleado de Alibaba) fomentan la frenética actividad de las nuevas empresas innovadoras.

El enclave de las empresas de tecnología de California sigue siendo la joya de la corona de los ecosistemas empresariales. No obstante lo anteriormente dicho y considerando que las valoraciones bursátiles de las empresas en Silicon Valley se disparan al alza, entre los innovadores internacionales crece cada vez más el reconocimiento de que las verdaderas gangas para los inversores expertos en tecnología podrían estar fuera de Estados Unidos.

Ross Buchanan escribe en UP Global. © Project Syndicate.

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