La administración actual y quienes piden el voto tienen una responsabi-lidad histórica ineludible

 13 agosto

Hace casi 300 días, en octubre del 2016, la Cámara de Industrias de Costa Rica presentó a la opinión pública, al Poder Ejecutivo y también a los diputados un documento sobre la ya deterioradísima situación de las finanzas públicas del país, las causas de ello, los mitos sobre nuestra carga tributaria y una serie de propuestas para una reforma integral que atendiera tanto los gastos, como la modernización en la estructura de los impuestos.

Costa Rica tiene un problema fiscal serio. El Banco Central indicó en la revisión del programa macroeconómico, publicada el 31 de julio, que se proyecta un déficit fiscal de un 6,1% del PIB en el 2017 y de un 6,6% en el 2018; la deuda pública cerró en el 2016 en un nivel del 45% del PIB. Todo parece indicar que la bomba puede estar cercana a estallar.

Este problema no se origina en una caída de ingresos o en que la carga tributaria sea baja. Hay un faltante de ingresos, pero porque los gastos han crecido mucho más que los ingresos. Cada colón de ingresos tributarios en el primer semestre del 2007 se convirtió en ¢2,29 de ingreso en el primer semestre del 2017.

Presión fiscal. Ahora que está tan de moda reproducir lo que dice la OCDE, esta organización señala que cuando, además de los impuestos se incluyen cargas sociales y otros ingresos fiscales, Costa Rica tiene una presión fiscal mayor con respecto al PIB (22,5%) que el promedio de América Latina (21,7%). Además, el Banco Mundial demuestra que la tasa total de impuestos sobre las ganancias comerciales que pagan las empresas que tributan es un 58%, cuando el promedio de tasa de impuestos que pagan las empresas en América Latina es de un 46% y en la OCDE de un 41%; en otras palabras, las que ya pagan, pagan mucho, pero mucho, y se confirma que es totalmente falso que la carga tributaria en el país sea baja.

El problema se debe, sobre todo, a un crecimiento desmedido, galopante e irresponsable del gasto: ¡cada colón de gasto en transferencias en el primer semestre del 2007 se convirtió en el primer semestre del 2017 en ¢4,08! ¡Cada colón de gasto en remuneraciones (sobre todo salarios) en el primer semestre del 2007 se convirtió en el primer semestre del 2017 en ¢3,36! Si eso no es un barril sin fondo, ¿qué es?

Además del problema estructural de las finanzas públicas, el gobierno puso sobre la mesa el 1.° de agosto que ahora tiene un problema de liquidez. El gobierno tuvo que haber previsto el problema desde que asumió en mayo del 2014, cuando debió buscar incansablemente, día y noche, un acuerdo político con los partidos de oposición para racionalizar entre todos el crecimiento del gasto público e incorporar el concepto de eficiencia y de reglas fiscales.

Para poder hablar de cambios en los impuestos, se debía primero hacer lo antes señalado. Pero por el contrario, se inauguró presentando un presupuesto para 2015 que tenía un crecimiento inaceptable. Con ello, el gobierno comenzó a cerrarse las puertas para discutir cualquier reforma de impuestos.

Apoyo a cambios. Desde hace muchos años y durante varios gobiernos, hemos dicho que si la administración pública se compromete en la racionalización y eficiencia del gasto público, la Cámara de Industrias de Costa Rica estaría dispuesta a discutir cambios como migrar del impuesto de ventas a un impuesto al valor agregado (IVA), modernización del impuesto sobre la renta y reformas en la gestión de tributos.

Sobre el IVA, debe mantenerse la tasa en un 13%, pero ampliar la base de contribuyentes, particularmente en servicios, y exonerar la menor cantidad posible de bienes y servicios, estableciendo en estos casos también exoneración de las materias primas e insumos para producirlos; y en algunos casos en que se justifique, establecer tasas diferenciadas, como podría ser salud y educación.

Debemos modernizar el impuesto sobre la renta, reduciendo al máximo la diversidad de tarifas existentes que hoy tenemos según tipo de ingreso, mejorar el régimen de tributación simplificada introduciendo un tratamiento fiscal más adecuado para la micro y pequeña empresa, y salvo razones fundamentadas, como principio general, toda entidad debería tener las mismas reglas de tributación.

También hemos dicho que el gobierno debe mejorar la recaudación y tener un mejor balance de atribuciones de la administración tributaria y los derechos de los contribuyentes. También debe migrar definitivamente a la facturación electrónica, mudar todos los procesos tributarios actuales a sede electrónica y que se ponga en la mesa de discusión la posible creación de una agencia tributaria.

La administración actual y todos los partidos que les están pidiendo el voto a los costarricenses en esta campaña política tienen una responsabilidad histórica ineludible. Costa Rica solo saldrá del problema fiscal si su gobierno se convierte en un fortificado y blindado barril con fondo y deja de ser como un viejo y dañado barril sin fondo.

El autor es presidente de la Cámara de Industrias.