Costa Rica es admirada por convertir la educación en piedra angular de su desarrollo

 6 agosto

Costa Rica es reconocida en América Latina como un país líder en educación. Fue de los primeros en lograr la universalización de la educación primaria y erradicar el analfabetismo. La mitad de los jóvenes se gradúa de educación secundaria en la actualidad, mientras que en la generación de sus padres apenas uno de cada tres lo logró.

El nivel de formación exigido en el mercado de trabajo también ha aumentado, así como la dualidad entre un sector bien pagado y altamente cualificado y otro sector con precariedad e informalidad, y estas tendencias se han acentuado en el contexto actual de bajo crecimiento y creciente desigualdad. El Informe Educación en Costa Rica de la OCDE analiza cómo la educación puede permitir a Costa Rica revertir estas tendencias negativas.

El primer paso es asegurar que todos los niños desarrollen una base sólida para el aprendizaje. Solo un 63% de los niños se beneficia de dos años de preescolar en Costa Rica y muy pocos tienen acceso a servicios de atención y educación en edades tempranas.

El país podría acelerar la expansión de la educación para la primera infancia en áreas rurales a través de servicios flexibles que involucren a la comunidad.

También deben reforzarse las iniciativas que promueven el desarrollo de habilidades socioemocionales y cognitivas, como la estrategia para la primera infancia y el currículum para preescolar, que son de vital importancia para conseguir que todos los niños empiecen la escuela con buenas bases y en igualdad de condiciones.

Contratar a los mejores. La calidad de la educación no excede la calidad de sus docentes. Costa Rica está trabajando para asegurar estándares mínimos en la profesión docente al plantear la acreditación obligatoria de las carreras de educación.

Mejorar la calidad de la enseñanza requerirá también avanzar hacia la contratación de los candidatos con el mayor potencial de convertirse en buenos docentes y hacia un desarrollo profesional continuo basado en la retroalimentación regular y la colaboración entre pares.

Si Costa Rica aspira a que todos los estudiantes culminen la educación secundaria, el ciclo de la educación diversificada debe repensarse integralmente para responder a la creciente diversidad de sus estudiantes.

A los 15 años, casi un tercio de los jóvenes ha sido excluido y un tercio de los que continúan en el sistema educativo no cuentan con competencias básicas en ciencias, lectura y matemáticas.

La estrategia Yo me apunto, que procura más apoyo para las instituciones educativas de mayor riesgo, es un paso hacia adelante para combatir la exclusión escolar. Costa Rica también tiene que seguir mejorando la calidad de la formación profesional y continuar implementando la nueva política curricular, y revisar el examen de bachillerato para facilitar la transición al mundo laboral.

Compromiso. El creciente compromiso de las universidades con las aspiraciones del país será clave para propiciar un crecimiento inclusivo. Solo uno de cada diez estudiantes desfavorecidos logra ir a la universidad y apenas un 12% de las carreras han sido acreditadas en Costa Rica.

Resulta fundamental una reforma profunda en la gobernanza, la financiación y el sistema de aseguramiento de calidad de la educación superior para dar un salto en calidad, relevancia y equidad, y rendir cuentas sobre los avances hacia el cumplimiento de las aspiraciones nacionales.

Costa Rica es admirada con justa razón por convertir la educación en piedra angular de su desarrollo. El nivel de compromiso con la educación (7,6% del PIB) no tiene parangón. Estos recursos deben ser invertidos estratégicamente. Solo así, Costa Rica será capaz de acelerar el progreso económico y social del país.

El autor es director de Educación de la OCDE.