15 agosto, 2014

Para nadie es un secreto que el contrabando de cigarrillos es una problemática social que debe combatirse y erradicarse, y que este acto delictivo tiene un grave efecto sobre la economía del país. Sin embargo, en el caso específico de los productos de tabaco, el contrabando es solo una parte del problema.

El comercio ilícito debe analizarse desde una perspectiva integral, dejando de limitar el discurso, de una vez por todas, únicamente hacia el contrabando.

Evasión fiscal. Los impuestos a los productos de tabaco representan una fuente importante de ingresos para los gobiernos, lo cual es particularmente significativo para los países en vías de desarrollo. Por eso, debemos traer a la mesa el tema de la evasión y la elusión tributarias.

La evasión fiscal sobre la producción e importación de cigarrillos se ha menospreciado; incluso, no existen datos actuales que respalden y evidencien las altas cifras de dinero que pierde el Gobierno costarricense por prácticas evasoras.

Actualmente, la base imponible sobre los cigarrillos es el número o cantidad de unidades de estos productos, vendidos a nivel de fábrica o importados y reportados por estas ante Tributación Directa, únicamente a través de una declaración jurada.

La Ley General para el Control del Tabaco y sus Efectos Nocivos en la Salud establece en el artículo 25 del capítulo IX que “el fabricante presentará la declaración por todas las ventas efectuadas en el mes anterior... Para ello, utilizará el formulario de declaración jurada que apruebe la Dirección General de Tributación...”.

Esto quiere decir que el control más “exacto” y “riguroso” sobre la cantidad de mercancía producida e importada en el país, que a su vez define el impuesto a pagar, está calculado con base en una declaración jurada de los mismos fabricantes e importadores del producto.

Es hora de llamar la atención de las autoridades costarricenses porque el incumplimiento de las obligaciones fiscales afecta de manera sustancial los ingresos tributarios y socava las políticas fiscales del país.

Control. Para lograr un adelanto sustancial en la lucha contra el comercio ilícito, en el Reglamento de la Ley General para el Control del Tabaco (capítulo VIII), se contempla y autoriza la implementación de un sistema de control para ser colocado a los productos de tabaco y sus derivados en el punto de fabricación, de modo que permita lograr una mayor recaudación fiscal y desestimular el comercio ilícito.

Este tipo de sistemas permitirá una visión transparente de la producción, importación, distribución y venta de cigarrillos en el país. Además, se estima que con su implementación la recaudación de impuestos aumentaría hasta en $80 millones (¢40.400 millones) anuales. Por su parte, si el mismo sistema se aplicara también a bebidas alcohólicas, se estima que la recaudación de impuestos aumentaría hasta en $300 millones.

Debido al problema fiscal que enfrenta el país, el nuevo gobierno podría contar con una fuente importante de recursos económicos gracias a estos sistemas de control tributario. Este aspecto coincide de manera precisa con las declaraciones que el presidente de la República, Luis Guillermo Solís, ha dado a diversos medios de comunicación, en las cuales asegura que la prioridad en los primeros dos años de su gestión será controlar el gasto y mejorar la recaudación de impuestos.

Esta herramienta no implica un aumento de impuestos ya que el marco legal está disponible, y su introducción supondría un fuerte golpe a los contrabandistas y a los evasores fiscales. Incluso, el presupuesto para la compra del sistema ya fue autorizado a través de la ley N.º 9.193, sin que, hasta la fecha, este se haya ejecutado.

Mano dura. Es ahora cuando se requiere que el Ministerio de Hacienda actúe de forma rigurosa y en apego a la legislación. Según la ley 9.028 –artículo 15–, esta entidad es responsable de la promoción y adopción de medidas para el control tributario de los productos de tabaco, con el fin de combatir todas las formas de evasión fiscal y contrabando de estos productos.

El discurso de los productores e importadores de cigarrillos seguirá enfocado en el contrabando porque quieren que perdamos de vista la otra cara de la moneda. No dejemos que sus argumentos nos distraigan y cumplamos a cabalidad la ley que con tanto esfuerzo se aprobó hace más de dos años, en procura de garantizar el bienestar y la salud de todos los costarricenses.

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