15 abril, 2014

Desde 1960 se creó el Mercado Común Centroamericano (MCCA), integrado por El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Honduras y Costa Rica. Para la década de los setenta, los países centroamericanos tenían un comercio regional vigoroso, que se vio afectado negativamente en la década de los ochenta por la guerra civil salvadoreña y la revolución sandinista en Nicaragua. En 1985, el MCCA logra un acuerdo con la Comunidad Económica Europea y, en 1991, con Estados Unidos, obteniendo importantes preferencias arancelarias. En 1990 se reestructura el MCCA, liberando el intercambio de la mayoría de sus productos y capital. Gracias al acuerdo regional centroamericano, se logra negociar un tratado comercial clave para su desarrollo con Estados Unidos y Republica Dominicana (Cafta) y un acuerdo con la Unión Europea.

Costa Rica, en 1990, firma su adhesión al GAAT y a la OMC, generando una inserción inteligente en el sistema multilateral del comercio, con la visión de posicionar nuestros productos en nuevos mercados. Hasta la fecha, Costa Rica, ha ratificado acuerdos comerciales con Chile, Panamá, la Comunidad de Estados del Caribe (Caricom), Europa, México, Perú, Estados Unidos, Canadá, China y Singapur, y está pendiente un acuerdo con Colombia. Con todos estos países y regiones hemos logrado que el 92% del comercio se negocie en condiciones preferenciales. Más liberalización del mercado de bienes, servicios, trabajo, tecnología y capitales nos ha exigido mayor competitividad.

Logros. Costa Rica es hoy el país con mayores exportaciones de alta tecnología per cápita de América Latina. Somos uno de los mayores exportadores de banano, melón, aceite de palma y piña. Estamos exportando software a Europa, América Latina, Estados Unidos y Asia. De $1.500 millones que exportábamos en 1990, hoy exportamos más de $12.000 millones. Nuestras exportaciones, en 1963, dependían, en un 72%, del café y el banano. En el 2013, estos productos solo significan el 5% de nuestras exportaciones. En 1986 exportábamos 390 productos, hoy exportamos más de 4.500. Más de 400.000 personas viven del sector exportador. Costa Rica exporta más de tres veces lo que importa en productos agrícolas. Las zonas francas significan más de $6.000 millones en exportaciones. Nuestras exportaciones a Centroamérica son de $2.500 millones y significan el 12% del total exportado. En 1986 exportábamos a 64 países, hoy lo hacemos a 150 países. A Estados Unidos exportamos el 50% de nuestros productos agrícolas y, a Europa, el 44%. Nuestros servicios de exportación hoy significan más de $6.000 millones al año, concentrándose en logística, servicios financieros, turismo, centros de compra y servicios administrativos.

En relación al Cafta, a pesar de la grave crisis que afectó a Estados Unidos en el 2008 y el 2009, donde cayó el comercio mundial más del 12% y la preocupante apreciación del tipo de cambio, nuestras exportaciones a Estados Unidos se han triplicado en los últimos cinco años y la inversión ha crecido en productos de alta tecnología y servicios. Más del 70% de nuestras exportaciones a Estados Unidos es realizado por las pymes. Hoy, el 47% de los hogares tiene acceso a la Internet y antes de la apertura de las telecomunicaciones era solo el 13%. Asimismo, hoy tenemos 6,3 millones de teléfonos móviles y, antes del Cafta, la cifra era de 1,8 millones. Por otra parte, más del 63% de la inversión extranjera proviene hoy de Estados Unidos y la apertura de los seguros ha significado mejores precios y servicios del INS.

OCDE y Alianza del Pacífico. La OCDE es importante por ser un foro que nos permite analizar experiencias, identificar buenas prácticas y coordinar políticas públicas. El pertenecer a la OCDE significa mayor inversión, mejorar la competitividad, más confianza y modernizar nuestro Estado. Es importante señalar que a la OCDE pertenecen los 34 países más importantes del comercio mundial, y que, con la adhesión, lograremos mayor asesoramiento. Por otra parte, La Alianza del Pacífico (AP) es la integración de Colombia, Chile, México y Perú en una alianza estratégica para poder negociar con el Asia Pacífico. Con estos países tenemos acuerdos comerciales firmados, pero se incorporan nuevos temas en integración de bolsa de valores, ventanilla de comercio y buenas prácticas. Al respecto, se debe destacar que nuestro comercio con Asia Pacífico supera los $2.300 millones (2012) y un 21,4% de la inversión extranjera directa.

Retos. Los retos para continuar creciendo en exportaciones y servicios exigen el fortalecimiento del Estado de derecho con reglas del juego claras y permanentes, apoyo a las pymes en las compras del Estado, infraestructura, el fomento de la innovación, equilibrios macroeconómicos, flexibilidad laboral, fortalecimiento de los ministerios de Economía, Salud y Agricultura en áreas claves de defensa del comercio, el apoyo a la labor de Procomer, Comex y Cinde en la atracción de inversiones y fomento de las exportaciones, mejor educación, mantener nuestra estabilidad política, ambiental y social, apoyar a las pymes con capital de riesgo y simplificar los trámites.

Los nuevos retos implican también formular una estrategia sectorial y diversificar la inversión en regiones de menor desarrollo. Paralelamente, debemos focalizarnos y buscar cada vez más nichos donde tengamos mayores fortalezas. No podemos trabajar en servicios o productos de poco valor agregado. Lo importante es apostar a servicios y productos complejos donde el papel de la investigación y el conocimiento sean claves. A mayor valor, mayor riesgo, pero mayores ganancias. Un mejor posicionamiento como país es clave para las nuevas inversiones.

Hoy la inversión extranjera supera los $2.500 millones al año. En resumen, el mundo cambió. Ahora los megaacuerdos regionales son claves. Para exportar más, requerimos trabajar con productos de alto valor agregado, encadenar a las pymes nacionales con las empresas multinacionales, explorar nuevas fuentes de energía, consolidar las telecomunicaciones y cerrar la brecha social, que afecta a muchas regiones y la equidad. También debemos desarrollar una política más balanceada entre lo ofensivo y defensivo, con una importante articulación interna. Ese es el trabajo más relevante del nuevo Gobierno. Lo que no podemos hacer es cambiar el norte de un modelo que tiene más de 25 años de generar empleo y crecimiento.