Opinión

El cómo es la clave para el cambio

Actualizado el 11 de marzo de 2015 a las 12:00 am

Opinión

El cómo es la clave para el cambio

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Es interesante observar cómo en muchas campañas electorales alrededor del mundo (con bastante éxito en algunos casos) surgen candidatos presidenciales que prometen hacer las cosas de manera diferente y originar cambios en la forma de hacer política y de gobernar en sus respectivos países.

Ese fue el caso ni más ni menos que de Barack Obama, quien en el 2008, mediante su campaña por el cambio, logró ganar la presidencia de Estados Unidos. También fue la estrategia del actual presidente, Luis Guillermo Solís, quien usó el cambio como uno los ejes centrales de su campaña.

El cambio es claramente un discurso muy gustado por electores cansados de lo mismo y esperanzados en que un caballero de resplandeciente armadura venga y rescate a la nación, pero decir y hacer (o verla venir y bailar con ella, para ponerlo en palabras del presidente) son dos cosas muy distintas.

La inercia en el aparato estatal es gigantesca, los intereses creados aplastantes y la resistencia al cambio para mantener el statu quo es abrumadora (como reconoció públicamente el mandatario de forma reciente).

Prefiero pensar que los candidatos que prometen, con tanta emoción, transformaciones en la forma de hacer las cosas, simplemente, ignoran la realidad (alternativamente tendríamos que calificarlos de cínicos, que cacarean lo que el electorado quiere escuchar aun sabiendo que no serán capaces de convertirlo en realidad).

Etapas de Kotter. En un seminal artículo publicado en Harvard Business Review hace casi dos décadas, uno de los pioneros del cambio organizacional en grandes empresas, John P. Kotter, identifica ocho etapas o pasos claves que deben llevarse a cabo para lograr la transformación a empresarial de forma exitosa. Es evidente que cambiar las cosas en el sector público es muchísimo más difícil que en el sector privado. Sin embargo, quisiera utilizar el mencionado artículo para que los lectores (y los políticos que lo desconocen) aprecien las dificultades que involucran lograr un cambio significativo y duradero en toda organización humana.

Para ello, me voy a enfocar únicamente en un par de los pasos que Kotter menciona, aunque, como él mismo dice, los ocho son importantes y una falla en cualesquiera de ellos fácilmente daría al traste con el esfuerzo de cambio.

Grupo convencido. Uno de los pasos primordiales identificados por Kotter consiste en crear una masa crítica de personas en la organización para que apoyen decididamente el esfuerzo de cambio. En el aparato estatal, esto es bastante difícil de lograr, pues el país cuenta con alrededor de 250.000 empleados públicos.

Cada administración le da oportunidad al Ejecutivo de reemplazar, quizás, a unos pocos cientos de funcionarios. ¿Cómo lograr que unos pocos convenzan a cientos de miles de que un cambio es urgente, si consideramos, además, las limitaciones legales que frenan, en ocasiones, muchos de los ajustes que se pretenden?

Los mecanismos de premios y castigos a los que pueden echar mano los que ocupan cargos públicos de forma temporal son, obviamente, muy reducidos. Tanto subalternos como mandos medios se encuentran a gusto en una zona de confort que no están dispuestos a abandonar sin ofrecer dura pelea.

Como probablemente diría Gandhi, unos cuantos cientos de (ojalá capaces y bien intencionados nuevos funcionarios públicos) no pueden pretender modificar el sistema si cientos de miles simplemente no cooperan.

Es urgente. Una posibilidad para conseguir colaboración consiste en crear un sentido suficientemente intenso de urgencia de la necesidad del cambio, lo cual, arguye Kotter, a veces se logra únicamente como resultado de una profunda crisis. La crisis podría ser real o aparente.

Ojalá en Costa Rica podamos generar la necesidad de cambio urgente en los cientos de miles en cargos públicos sin que tengamos que sufrir las consecuencias de una crisis real.

A pesar de que la administración Solís Rivera apenas acaba de cumplir 10 meses, en nuestro país son identificables ya varios aspirantes a candidatos presidenciales que tratan desde ahora de posicionarse ventajosamente de cara a las elecciones del 2018.

Ante la realidad en este artículo expuesta, el precandidato o candidato a la presidencia de la República que ofrezca una buena explicación de cómo específicamente logrará realizar el tan difícil y elusivo cambio que tanto requerimos en el sector público costarricense, puede contar con mi voto en el proceso electoral del 2018 (y ojalá el de muchos de ustedes también). Si ninguno lo hace, habrá que considerar votar en blanco, me temo.

  • Comparta este artículo
Opinión

El cómo es la clave para el cambio

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota