Opinión

Los ciudadanos preguntan

Actualizado el 09 de septiembre de 2017 a las 10:00 pm

Los costarricenses nos sentimos defraudados y sin mayores explicaciones

Opinión

Los ciudadanos preguntan

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Unos ciudadanos se sienten en el derecho de preguntar muchas cosas que están pasando en el país. Por ejemplo, preguntan por la emisión adicional de millones de dólares cuando se termina una obra previamente pospuesta; pospuesta, dicen, por falta de estudios o por cálculos mal hechos, incompletos.

Les preocupa a estos ciudadanos la entrega de esa suma millonaria, ya sea al Estado, si hace la obra, como a la empresa privada. No saben si los costos fueron calculados por un equipo interdisciplinario, lo mismo que la emisión de aquellos millones de dólares. A su vez, opinan asignarle al equipo la tarea de pedir y analizar la rendición de cuentas y de remitirla, para su aprobación final, a la Contraloría, antes de que el aludido equipo gire el dinero.

También les preocupa la dudosa actuación de algunas juntas directivas de bancos del Estado y el fardo de leyes, reglamentos y directrices burocráticos paralizantes del desarrollo del país. Asimismo, piden la solución definitiva del siempre pospuesto problema fiscal.

Domesticados. Un pequeño descanso sirvió para recordarles una certera observación de don Pepe Figueres. Convencido, decía de los costarricenses que estaban “domesticados”; es decir, incapaces de exigirles a los gobernantes el cumplimiento de necesidades primarias nacionales.

En ese momento, un participante dijo un preciso adagio latino: Corruptio optimi, pessima (la corrupción de lo mejor es la peor). O sea, que la prevalencia de la verdad será siempre lo mejor: en lo personal, en la familia, en la vida social, en la política, en el comercio y los negocios, en el trabajo o la profesión, en la academia…

Como decían los antiguos banqueros: cuidemos los cincos, que los colones se cuidan solos. Hoy es al revés: cuidemos a los banqueros, que los dólares no se cuidan solos. Por tanto, no seamos “domesticados”; exijamos explicaciones, pues hoy se presentan dudas y mañana otras.

Los costarricenses nos sentimos defraudados y sin mayores explicaciones. Sin embargo, nadie se sienta prendado de las ilusorias promesas electorales. Existe algo con verdadero sentido: el enriquecimiento de la democracia mediante el voto. El país espera soluciones positivas, verdaderas, no excusas engañosas.

Es posible. Sí existen personas amantes de la patria y poseedoras de principios y valores ejemplares; personas capaces y dispuestas a retomar demandas abandonadas en el camino, y dispuestas también a enrumbar al país por nuevos senderos. ¿Será posible? Sí, es posible. Sobre todo cuando los ciudadanos demandan coherencia entre el decir y el hacer, vigilancia y rendición de cuentas.

Y si faltaren hombres líderes, por fortuna se cuenta con mujeres capaces y de conducta rectilínea, deseosas de servir. Ojalá los votantes, al menos empezando el principio del cambio político que necesita el país, elijan muchas mujeres para integrar la próxima Asamblea Legislativa. Ellas sabrán conseguir la unión de personas y de voluntades faltante. Ellas sí pueden lograr la “suma de muchos pocos” perdidos en el camino.

El autor es abogado.

  • Comparta este artículo
Opinión

Los ciudadanos preguntan

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota