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El choteador

Actualizado el 14 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

La chota podríaser causantede nuestroestancamiento político

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El choteador es una curiosa figura social, que tiene un considerable número de seguidores en el ámbito nacional. Se manifiesta de forma pública, cuando comienzan los tiempos electorales y las campañas publicitarias de poca monta. Consiste en una necesidad compulsiva, de ser la voz que descalifica cualquier tipo de objeto, sea este una persona, una situación o, por ejemplo, una opinión . El deleite es violentar estrepitosamente a la víctima, intentando reducirla, lo cual produce una sensación de poder. En política, la práctica es defendida por sus artífices, bajo la falsa consigna de tratar de vencer a un oponente más poderoso.

El choteador no tiene tiempo de esperar, planificar, ni de trabajar para lograr sus objetivos. Necesita soluciones inmediatas que satisfagan sus demandas. Tampoco experimenta placer en escuchar, construir o diseñar y mucho menos en meditar sus acciones. Tiene el derecho natural de conseguir lo que quiere, porque se considera un merecedor, gracias a su autoridad, ya sea ésta de índole física, intelectual o emocional . Es posible, que este modelo sea el legado de la sociedad patriarcal, donde el poder se ejerce desde la humillación no consentida.

Por otro lado, la ironía, aparentemente similar a la chota, difiere completamente de esta. Ella ha sido considerada como un arte a lo largo de toda la historia universal y requiere mucha dedicación, preparación, apertura y, sobre todo, un amplio recorrido. La ironía, escribe el gran filósofo Sorem Kierkegaard, “limita, finitiza, restringe, y de esa manera proporciona verdad, realidad, contenido; la ironía disciplina y amonesta, y de esa manera proporciona solidez y consistencia”.

Uno de los grandes maestros del ejercicio irónico en nuestro país –más allá de su ideología política– fue sin lugar a duda don Pepe Figueres, quien representó fielmente la espontaneidad, picardía y el humor del ser costarricense, con frases que todavía se recuerdan y se celebran. Un exponente más actual, es el talentoso director, actor y comediante, Hernán Jiménez, quien, a través de su arte, ha penetrado en lo más profundo de nuestra idiosincrasia, para expresar lo que no se puede decir de ninguna otra forma.

Volviendo a la arena política, es cierto que ninguno de los tradicionales choteadores, por suerte, tienen alguna posibilidad real, de llegar a la presidencia de la República. Sin embargo, el despilfarro económico que realizan en los medios publicitarios, campaña tras campaña, solo demuestra que la entidad del choteo todavía existe y está bien arraigada.

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Este fenómeno, podría ser uno de los mayores causantes a nivel cultural del estancamiento político, económico y social que padece nuestro país.

Un programa educacional de gobierno, que apunte a atacar este problema desde sus raíces sería de gran ayuda para transformar una sociedad costarricense que necesita liberarse lo antes posible de este tipo de amarras, que la condenan perpetuamente y no la dejan avanzar hacia un mejor porvenir.

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