3 abril

El microchip para mascotas es un pequeño dispositivo biocompatible que se coloca bajo la piel del animal. Un código numérico permite su identificación y la de su dueño. Se recomienda ponerlo luego de los dos meses de edad.

En España, por ley, los perros y los gatos deben estar así identificados, y es necesario que el animal porte el microchip para ingresar al transporte público. Otros países europeos también exigen el dispositivo.

Si bien la medida más fácil para la identificación animal es el collar con una plaquita que indique nombre y teléfono, la experiencia demuestra que no siempre es eficaz: o el animal pierde el collar o quien se lo ha encontrado o robado simplemente se lo quita y, así, resulta muy difícil identificar a la mascota. El microchip, en cambio, no puede perderse; permanece dentro del cuerpo.

El microchip, además, contribuye a la disminución del abandono y del maltrato animal, ante la infalible identificación del responsable de la mascota.

En nuestro país algunos centros veterinarios y organizaciones rescatistas venden los microchips. Existen en Internet varios sitios web para su registro; no obstante, considero conveniente que Senasa analice la posibilidad de abrir un registro nacional, donde quienes le hayan puesto ya un microchip a sus mascotas puedan proceder con la inscripción prevista en la Ley 2391.

La autora es odontóloga y salubrista pública.