21 octubre, 2014

Intromisión de poderes

El caso del fiscal general

Es increíble que algunos diputados, amparados en una supuesta “protesta popular”, quieran realizar una descabellada intromisión en la decisión de la Corte Suprema de Justicia de prorrogar el plazo del nombramiento del fiscal general de la República. Eso implica una disfrazada intromisión de poderes entre el Poder Legislativo y el Poder Judicial, lo que en un país de derecho es simplemente una aberración de tipo político con el que buscan algunos diputados “jalar agua para sus molinos”. Ahora, gran culpa de ello lo tiene también la Corte Suprema de Justicia, pues al ordenarle prácticamente en su momento a la Asamblea Legislativa el revocar el nombramiento del magistrado González Camacho, lo que hizo fue propiciar precisamente que los “padres de la patria” se sientan ahora con la suficiente legitimación para realizar tales desafueros. No sé cómo irán a parar esta situación que cada vez enrarece más nuestra tradicional democracia.

Óscar Rosabal Lizano

Heredia

Iglesia y ayuda social

La Iglesia Católica, como Madre y Maestra, nuevamente ocupa la atención del distinguido ex profesor universitario Hugo Mora Poltronieri ( Cartas , 2/10/2014). En esta oportunidad cuestiona la partida asignada en el presupuesto, considerando esta abusiva. No quisiera creer que el concepto de Iglesia del señor profesor sea el grupo de obispos, monjas y sacerdotes, y no el conjunto de bautizados, en cuyo contexto, no hay institución en este país que realice una labor social y espiritual más importante que la Iglesia, sin cobrar un solo cinco a nadie. Para muestra un solo botón: comparto hace 30 años con un grupo de laicos la misión de visitar los sábados los privados de máxima seguridad de la Reforma, donde llevamos una luz de esperanza y los abastecemos de algunas necesidades personales.

Pregunto, estimado profesor, ¿podrá tener algún valor económico esta humilde labor?

Halley Castro Ramírez

San José

Disculpa a cliente

Walmart de México y Centroamérica ofrece una disculpa al señor Adrián Bonilla Chacón ( Cartas , 16/10/2014) por el inconveniente. Su caso fue resuelto desde hace tres semanas, según él mismo indicó.

Yolanda Fernández Ochoa

Gerente de Asuntos Corporativos de Walmart

Injusticia del MEP

La prueba de español para el bachillerato es una muestra de las muchas injusticias del MEP. Resulta que ahora los encargados de diseñar la prueba previenen a los estudiantes de algunas características novedosas, como identificación de argumentos, resolución de analogías, inferir ideas principales y secundarias, niveles de compresión de lectura, análisis, discriminar la estructura lógica de un argumento, sentido lógico de lo que se le expone, capacidad para deducir... Y como remate a todo esto, les sugiere a los jóvenes organizarse en equipos de trabajo para estudiar. Es una inmoralidad que pida todo esto, cuando el modelo educativo, desde preescolar, aplicado en 11 años, descansa en enseñanza, memoria y repetición. La identificación de argumentos, la resolución de analogías, inferir y deducir, y el trabajo (fraterno) en equipos son un imposible con el actual modelo.

Carlos Masís Acosta

Cartago

Semáforos inteligentes

El MOPT va realizar un gasto innecesario en los llamados semáforos inteligentes. A la fecha desconocemos su funcionamiento y ningún gobierno ha explicado a qué se refieren cuando indican que son inteligentes. Que yo recuerde, en los años 60, aun 70, existieron en Costa Rica inspectores de tránsito que regulaban los vehículos desde una tarima en el centro de la calle y avenida, y su funcionamiento fue excelente. Para mí esos son los mejores reguladores de tránsito, y por supuesto, verdaderos inteligentes.

Por favor, no más gastos innecesarios. Ese presupuesto debe eliminarse y ser trasladado al Poder Judicial, que con urgencia lo necesita, y así los costarricenses nos podemos sentir protegidos y respaldados por la eficiencia que otorga el sistema jurídico.

Bernal Arias González

San José

Universidades y títulos

En la década del 60 solo los mejores estudiantes calificaban para entrar a la Universidad de Costa Rica. Era un asunto donde ricos y pobres competían en igualdad de condiciones por un espacio en el alma máter. Las personas más brillantes de este país se graduaron en dicha universidad, donde los niveles de enseñanza siempre han sido los mejores. Pero lo que está pasando con la apertura de universidades privadas es dramático: miles de jóvenes esforzándose por sacar un título y sus familias endeudándose para costear sus estudios. Al final, el título no les funciona, porque el mercado de trabajo está saturado. La relación entre graduados y fuentes de trabajo es totalmente inversa a la demanda laboral. Este tema me hace recordar una frase de don Pepe: es preferible “una botella en el Gobierno que un vago en la calle”.

Albán Rugama Dávila

Barrio México

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