Un máster o un doctorado no parece incidir en la calidad del profesorado

 8 abril

De cara al posible y ya iniciado proceso de ingreso de Costa Rica a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), cabe tratar más a fondo el tema de la calidad de nuestro sistema educativo que, es menester señalar, viene dando pasos importantes para mejorar nuestra oferta educativa, tanto en contenidos como en lo metodológico.

En esta dirección, conviene tratar el tema de la calidad del personal docente y responder la pregunta de lo que significa ser un docente altamente capacitado.

Recientemente, la Fundación Ramón Areces y la Fundación Europea Sociedad y Educación presentaron un informe en donde se establece, entre otras cosas, que la calidad de un profesor incrementa en un 6% el rendimiento de sus estudiantes, a partir de la aplicación de las pruebas de lectura PIRLS (de Progress in International Reading Literacy Study ).

Además, se señalan algunos de los factores que podrían estar incidiendo o que estarían afectando la calidad del profesorado. En este sentido, los autores del estudio señalan que el número de alumnos por aula “no parece afectar en principio” esa característica, así como tampoco factores como la edad del docente o el hecho de que posea un título de máster o doctorado, o sea, que “la adquisición de niveles educativos por encima del grado universitario no parece incidir en la calidad del profesorado”.

Contrario a esto, algunos de los aspectos que si parecen incidir en esa calidad son aquellos estudios que haya realizado y hayan sido importantes para la enseñanza de la lectura, o sea, haber llevado cursos o seminarios destinados a enseñar efectivamente la lectura en los estudiantes.

Características de calidad. Otra interesante investigación de la que hace mención el profesor Javier Tourón (Universidad Internacional de La Rioja) y que llevó a cabo The Sutton Truts (organización inglesa sin fines de lucro que realiza investigación para influenciar las políticas educativas) establece una serie de características que identifican o definen lo que hace que un profesor sea bueno y eficaz, entre las cuales se establecen las siguientes:

1. Conocer la materia, enfatizando la importancia de que el docente tenga un profundo conocimiento del contenido que enseña.

2. Tener mucho cuidado con el uso del “elogio” hacia sus estudiantes, ya que esto podría “transmitir bajas expectativas de un maestro a su alumno”.

3. La calidad de la instrucción, relacionado con el saber preguntar y evaluar adecuadamente a sus estudiantes.

4. Saber administrar la conducta de sus alumnos. Hacer el aprendizaje difícil al principio, para luego ir variando las tareas que deben hacer los estudiantes lo cual mejora el tema de la retención.

5. Construir relaciones efectivas tanto con las familias como con sus colegas educadores y con los propios estudiantes.

Concluye el análisis que “tenemos que convertir la actividad educativa en una profesión tan basada en evidencias como la medicina o la ingeniería”.

Alto desempeño. Uno de los informes más importantes del mundo (Informe Mackinsay) plantea que los mejores sistemas educativos en el mundo tienen claramente definido tanto los mecanismos para seleccionar a los mejores docentes como los parámetros para identificarlos. De esta manera, las características que deben tener los docentes de alto desempeño y calidad son:

1. Un alto nivel de dominio del lenguaje (lo que implica, entre otra cosas, una avidez hacia la lectura).

2. Un alto conocimiento y dominio de las matemáticas.

3. Fuertes capacidades interpersonales (lo cual implica un alto desarrollo de la inteligencia emocional, capacidad de comunicación interpersonal y empatía).

4. Deseo de seguir aprendiendo (lo cual implica estar constantemente actualizándose).

5. Tener una alta motivación hacia la enseñanza.

La calidad, y no tanto la cantidad, en nuestro sistema educativo es una tema del país. La calidad de la educación repercutirá en la calidad de vida de nuestras futuras generaciones, las cuales muy probablemente se encontrarán en una sociedad bastante distinta a la que les toca vivir como estudiantes.

De hecho se dice que, para poner un ejemplo, muchos de los empleos que tendrán nuestros niños aún no han sido inventados y esto requerirá de una serie de habilidades y conocimientos que ya deben de estar gestionándose en nuestras escuelas.

Tanto la discusión como el trabajo para generar los cambios y mejoramientos en el sistema educativo deben continuar.

El autor es orientador.

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