8 julio, 2014

El presidente de la República ha levantado expectativas al anunciar que, por cien días, los jerarcas realizarán diagnósticos institucionales del estado de situación para proponer los programas mediante los cuales las promesas de campaña se podrán hacer realidad.

El “Plan Rescate” 2010-2014 fue claro al proponer “una perspectiva más preventiva, de promoción de la salud y fortalecimiento del primer nivel de atención”, cuya inexistencia “ha incrementado los niveles de dolor y muerte de la población y ha encarecido sustancialmente el costo de la prestación de los servicios de salud”. En la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) hay “largas listas de espera, conflicto de intereses, corrupción…”, dice el Programa de Gobierno.

Al término de los 100 días, esperamos que nos digan cómo pasar de un enunciado deseable a un programa que lo haga posible. Creo que entre las medidas urgentes, el primer y más importante cambio es la partición en dos de la Caja: “CCSS-Salud” y “CCSS-Pensiones”, con la disolución de su actual Junta Directiva integrada por tres sindicalistas, tres representantes de las cámaras patronales y tres del Gobierno. La Junta de CCSS-Salud debe estar integrada por profesionales del área, y la de CCSS-Pensiones, por profesionales de economía y finanzas que garanticen la rentabilidad máxima de los fondos e inversiones.

Los desafíos para CCSS-Salud no deben esperar más. La gente, en el proceso electoral, apostó por un cambio, y no es perpetuando el modelo y haciendo lo mismo como vamos a lograrlo. Se requiere un nuevo modelo de atención: hemos de pasar del actual, centrado en la enfermedad, médico-céntrico y con énfasis curativo, a uno que promueva la salud integral, con promoción y educación, prevención, diagnóstico temprano, curación y rehabilitación integral.

Urgen cambios en la política de recursos humanos, en materia de nombramientos y contratación, pero también de formación, tanto de especialistas (con base en los perfiles demográfico y de morbi-mortalidad) como de equipos básicos de atención primaria.

La política salarial debe ser transparente y no explotar a los trabajadores: las guardias y disponibilidades médicas no deben ser una forma solapada de subir salarios. Junto a esto, allí donde se paga disponibilidad, debe sustituirse esta, en lo posible, por profesionales nombrados en segundo turno (de 2 p. m. a 10 p. m.), lo cual es más eficiente y de menor costo económico.

Mecanismos de control. En la parte administrativa, deben afinarse los mecanismos de control para evitar que las rutas establecidas que han favorecido la corrupción sean erradicadas: ni compras en exceso (y que por los medicamentos tenga que pagarse alto bodegaje y, finalmente, se pierdan por vencimiento), ni a la carrera (a sobreprecios por compras directas y no por licitación), y, menos aún, de insumos no usados en operaciones fantasmas o de equipos no necesarios como algunos de los comprados con los préstamos que en el pasado indagó la Fiscalía.

Tanto para CCSS-Salud como para CCSS-Pensiones debe fortalecerse la inspección que busque el aseguramiento máximo, la no evasión ni morosidad, el pago de las cuotas estatales y de los fondos que adeuda el INS por atención de pacientes cubiertos por pólizas de riesgos de trabajo, y accidentes laborales y de tránsito.

Un reto interinstitucional es dejar de tener migrantes ilegales, para tenerlos con permisos de trabajo y cotizando para la CCSS, y, si son prestatarios directos de servicios (empleados de construcción y de trabajo doméstico que laboran por horas para múltiples patronos, etc.), también para Tributación Directa.

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