Opinión

Un cambio a favor del policía

Actualizado el 10 de julio de 2013 a las 12:00 am

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Un cambio a favor del policía

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La Asamblea Legislativa conoce el proyecto de reforma a la Ley Orgánica del Ministerio de Seguridad Publica, que repercute en la Ley General de Policía y tal como lo adelantó el señor José María Rico en un artículo de opinión, plasma modificaciones coincidentes con los ideales de lucha de los policías.

Entre ellos está la creación de régimen de bienestar social de los funcionarios policiales, la posibilidad de un régimen especial de pensión que permita la jubilación a los 55 años y que todos los oficiales tengan derecho a ingresar en el régimen de estatuto, reconociéndose la experiencia, con un método similar al de la convalidación de materias para quienes pasen el curso básico policial de alta, aunque les haga falta el tercer ciclo.

Sin embargo, nos preocupan algunos temas, como la reubicación por tiempo indefinido. Debería establecerse claramente la obligación de justificar la reubicación, los plazos y los motivos por los cuales se pueda ampliar.

Además, la malla curricular de la Academia Nacional de Policía debe ampliarse de forma que se obtenga un nivel mínimo de Técnico Policial.

El proyecto debería indicar claramente la jornada de trabajo y las excepciones en que se podría prolongar, para evitar los constantes abusos de un sector del mando.

La omisión de estos derechos deshumaniza el servicio del Policía y nos ha obligado a interponer acciones varias para favorecer el ambiente laboral y mejorar la atención a la ciudadanía.

Costa Rica está siendo inundada por el narcotráfico y el crimen organizado. Ante ese panorama, es necesaria una adecuada supervisión del trabajo policial. Está bien crear oficinas encargadas de esa tarea, pero también es preciso minimizar la tentación de “pasarse de acera”. Los y las policías que, a pesar de su importantísima labor, reciben un bajo salario con jornadas de doce horas, tienen la “obligación” de no equivocarse y el deber de permanecer siempre atentos y amigables, como si fueran máquinas.

Por eso es necesaria una transformación que disminuya el desarraigo familiar y la pérdida de hogares. Los múltiples divorcios afectan socialmente a los hijos de policías, que crecen con la figura del padre ausente. Este fenómeno repercute de manera directa en la motivación, potencia la corrupción y afecta la prestación del servicio de seguridad ciudadana.

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