Opinión

El cambio climático y el ICE

Actualizado el 21 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

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El cambio climático se ha definido como la variación estadísticamente significativa, ya sea de las condiciones climáticas medias o de su variabilidad, que se mantiene durante un período prolongado. El cambio en el clima puede deberse a procesos naturales internos, un forzamiento externo, o cambios antropógenos duraderos en la composición de la atmósfera o en el uso de la tierra.

Los análisis de diversos escenarios climáticos indican que, entre el 2000 y el 2100, el incremento en la temperatura variará entre 2 °C y 4 °C, mientras que en los cien años anteriores, el aumento no sobrepasó los 0.6 °C. Esto respalda la ocurrencia efectiva del cambio climático.

Otros estudios más pesimistas pronostican, por ejemplo, para la provincia de Guanacaste un aumento hasta de 3°C con respecto a las temperaturas promedio de los próximos 90 años, y una disminución en las precipitaciones incluso de un 11% en relación con las actuales.

Este cambio en los patrones de lluvias, como consecuencia del calentamiento global desencadenará, sequías más fuertes en el Istmo, aunado a una época seca más prolongada. La consecuente y creciente demanda de líquido podría traer serios problemas en la producción agrícola y en el consumo humano.

Esto ya se hace notar, y cada año aumenta el “estrés hídrico” en Guanacaste. Según el Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (Senara), en una década Liberia necesitará más de 70 l/seg. de agua sobre lo que consume actualmente. Existe casi un centenar de pozos ilegales de extracción de agua solo en Tamarindo (esta playa necesita 40 m3 más de líquido para enfrentar la demanda de los próximos cinco años), con la evidente necesidad de electricidad para el bombeo de extracción y de transporte del agua.

Electricidad sostenible. La energía eléctrica es un servicio fundamental para el desarrollo económico y social de la población actual. Según el concepto de desarrollo sostenible, debe disponerse de ella en las cantidades requeridas, en el instante preciso y al menor precio, con la seguridad de que su uso no degradará las condiciones para el aprovechamiento de las generaciones futuras.

A partir de esta premisa, el Instituto Costarricense de Electricidad busca suministrar la energía necesaria sin que ello contribuya al calentamiento global. El ICE tiene políticas de reducción y/o compensación de emisiones de gases efecto invernadero, tanto de sus procesos de producción como de los servicios que brinda, incluyendo medidas reductoras en sus centros de trabajo, de manera que se logre concienciar a los funcionarios sobre la huella de carbono que estas medidas representan en el contexto del cambio climático.

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Destacan, por ejemplo, acciones de manejo adecuado de las cuencas, como en el caso del río Reventazón; planificación a largo plazo del Plan de Expansión de la Demanda, basado en una matriz energética sustentada en fuentes limpias; análisis de vulnerabilidad del parque de energías; e investigaciones permanentes sobre la posibilidad de desarrollar energías alternativas.

Asimismo, se promociona entre los clientes el uso de energías renovables, a través del Programa de Generación Distribuida, y se ejecutan planes de eficiencia energética que incluyen campañas de ahorro y estudios de laboratorio sobre electrodomésticos, equipos y sistemas de iluminación residencial, comercial, industrial y de alumbrado público.

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