Opinión

Un cambio de actitud

Actualizado el 19 de agosto de 2013 a las 12:00 am

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Un cambio de actitud

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No hay ninguna duda de que la organización de foros, cuyo objetivo sea evaluar asuntos estratégicos para el desarrollo de nuestro país, representa una válida y clara alternativa para alcanzar el objetivo de que diversos sectores de la sociedad, legítimamente preocupados por el futuro de nuestro país y por generar condiciones de prosperidad para las futuras generaciones, debatan e identifiquen los puntos que integrarán la agenda nacional (política y social) de corto, medio y largo plazo.

La reciente edición del “Competitiveness Summit”, organizada por Amcham y Deloitte, provocó, con entusiasmo y respeto, un ambiente idóneo para identificar algunos de los obstáculos más claros que impiden que los costarricenses podamos recuperar el ritmo de crecimiento de nuestro modelo de desarrollo en la ruta hacia la prosperidad.

Entre otros temas, en el citado foro destacó el consenso de los participantes respecto a que, como sociedad, debemos tener un cambio de actitud, romper estereotipos y paradigmas para que se nos permita y facilite la comunicación entre los sectores público y privado, permitiéndonos converger en la búsqueda de soluciones a los problemas nacionales, y abriendo espacios para que el sector productivo nacional participe activa y conscientemente en la definición de políticas públicas que impacten la competitividad nacional.

Lo anterior fue ampliamente debatido en el foro de Amcham citado, que contó con la participación y aporte del máximo nivel político (tanto del Gobierno como de los candidatos presidenciales principales), y del mayor nivel de liderazgo del sector privado y de importantes representantes de los poderes Ejecutivo y Legislativo de nuestro país.

Retos inmediatos. La innovación, el emprendedurismo, la necesaria mejora cualitativa en educación, salud y energía, son retos inmediatos de nuestra sociedad, desafíos concretos y reales que debemos enfrentar para preparar un mejor futuro para las nuevas generaciones. Pero esta tarea debe ser un reto de todos. Si continuamos polarizándonos como sociedad y fomentemos la cultura de la crítica destructiva, el amarillismo periodístico, seguiremos creando psicópatas sociales y políticos que muy poco han aportado al crecimiento nacional y que, para colmo de males, han logrado posicionarse en puestos claves de nuestro engranaje institucional y en otras áreas de la sociedad (gremios profesionales, sindicatos, prensa, etc.). Esto último es la verdadera causa de la tremenda ingobernabilidad, que disminuye el ritmo de crecimiento que podemos tener con una actitud más inteligente y constructiva.

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Llama poderosamente la atención cómo el tema de un cambio de actitud, complementado por políticas que incentiven la innovación y exijan rendimiento y productividad en la Administración Pública, puede ser la medicina que andamos buscando hace tiempo para impulsar a nuestro país. Salirnos de esa área de confort, en la que a veces es más fácil decir que no antes que analizar las cosas y asumir cierto nivel de riesgo. Obligarnos a censurar a aquel que no hace las cosas por miedo a equivocarse, por miedo a la censura pública o social.

Soluciones concretas. Estamos convirtiéndonos en androides, muy cómodos con un statu quo mediocre no porque el modelo de desarrollo definido hace unas décadas sea equivocado, no porque estemos mal encaminados, sino porque no tenemos las hormonas como país, como gobernantes, como sector productivo, para opinar, proponer y salir adelante de los problemas con soluciones concretas.

Pero esto no lo vamos a alcanzar si no asumimos compromisos como sociedad, con mayor humildad para reconocer nuestros errores y con la apertura para saber escuchar y razonar con quienes no siempre coincidimos.

Mentalidad diferente. Es más fácil destruir, discrepar, criticar, que esforzarse por coincidir. Pero está demostrado que la cosa pública es cosa de todos, por lo que rescato en estas líneas la conclusión a la que llegamos en el Foro de Competitividad de Amcham, en el sentido de que el costarricense debe salirse ya de ese patrón de comportamiento y ponerse a trabajar en equipo, fortaleciendo el modelo de desarrollo, preocupándose por sus factores sociales y desarrollando una mentalidad diferente que nos permita ver las cosas con claridad, integralmente, y nos facilite desarrollar las posiciones ideológicas, sólidas y serias, que las nuevas generaciones del país no han podido disfrutar por la mediocridad política que nos atacó y conquistó desde hace un par de décadas hasta la fecha.

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