Opinión

La calidad de la justicia depende de la formación en Derecho

Actualizado el 07 de marzo de 2015 a las 12:00 am

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La reciente sentencia del Tribunal de Limón que absolvió a los acusados en el denominado caso del ambientalista Jairo Mora, y que se debió, según opinión de los jueces, a serios errores del Ministerio Público, evidencia la calidad actual de nuestra justicia penal.

De ser ciertos los defectos señalados por el Tribunal Penal –falta de precisión de la acusación, defectos de trámites en la etapa de investigación y en la etapa preparatoria y fallos en el ofrecimiento de pruebas, entre otros– se generaría lo peor de un sistema de justicia: la impunidad.

La impunidad le hace daño a la víctima que sufrió el delito, al sistema de justicia y a la sociedad en general. Ante ella, surgen las frustraciones sociales, y, en consecuencia, los deseos de venganza y justicia por la propia mano. En pocas palabras, la impunidad demuestra que el Estado no funciona.

Formación profesional. El origen de estos errores tiene múltiples causas; sin embargo, resulta necesario señalar una de gran relevancia, como lo es la calidad de la formación profesional de los abogados, quienes luego ocupan puestos en la administración de justicia, especialmente como jueces, fiscales y defensores.

La formación profesional está estrechamente vinculada a la educación superior y a la oferta universitaria, pública o privada. En 23 universidades, casi todas privadas y solo una pública, se imparte la carrera de Derecho, pero no se trata de saber en cuántas se ofrece, sino de determinar quiénes son los estudiantes y los docentes, cuáles los programas y su duración, qué tipo de infraestructura tienen y los recursos con que cuentan, especialmente, en lo relacionado con las tecnologías de la información y la comunicación.

Más que un problema de cantidad de centros de estudios superiores que ofrecen la carrera de Derecho, de estudiantes, de docentes o de abogados inscritos, es un asunto de calidad. ¿Cuáles criterios de calidad utilizan las universidades para graduar a los profesionales en Derecho?

Objetivo primordial.La Nación lo ha evidenciado en dos importantes reportajes. El 11 de noviembre del 2011 informó que “ninguno de los 162 aspirantes a juez ganó el examen de conocimientos básicos en derecho y el concurso fue declarado desierto”. Igualmente, el 26 de febrero del 2012 informó que 31 jueces son menores de 30 años y 66 tienen menos de 5 años de colegiados. Además, reveló que “los únicos requisitos que establece la Ley de la Carrera Judicial para esos puestos son estar activo en el Colegio de Abogados y ganar un concurso de ingreso a la carrera judicial”.

Los anteriores resultados no deben sorprender, el objetivo primordial, actualmente, en la mayoría de las universidades, tanto de los estudiantes como de las instituciones, es la titulación. Aunque el valor del título sea incierto.

Una verdadera universidad no solo debe transmitir conocimientos, también debe formar a los profesionales y dotarlos, especialmente, de capacidad crítica y analítica. Esto difícilmente se va a lograr sin criterios de selección de alumnos, sin una formación excelente de los docentes o sin programas serios y completos.

Examen oportuno. No puede ser que un licenciado en Derecho se gradúe con cursos recibidos únicamente los sábados. Un cuatrimestre corresponde a 16 sábados, durante los cuales el estudiante recibió dos horas de Derecho Penal cada sábado; es decir, ocho horas al mes. Si los cursos de Derecho Penal fueron por cuatrimestres, habrá recibido 32 horas, aproximadamente, de esta materia, en este lapso.

Este estudiante y potencial licenciado en Derecho podría llegar a ser juez, fiscal o defensor. Normativamente, se exigen pocos requisitos para ocupar estos cargos, lo relevante es que esté incorporado y debidamente colegiado, que pase por un proceso de selección y gane un examen oral. Desde luego que lo ideal sería una correcta y efectiva supervisión del Estado, fundamentado en el interés público en la formación de todos los profesionales, no solo de los abogados. En Alemania, por ejemplo, se requiere superar dos exámenes de Estado para recibir el título de jurista para, luego, optar a la carrera de juez, fiscal o abogado.

De ahí que resulte no solo acertado, sino muy oportuno, el examen de excelencia académica que realizará el Colegio de Abogados, como requisito de ingreso.

Responsabilidad. Tradicionalmente, el Colegio de Abogados ha velado por la calidad deontológica, ética y moral de sus agremiados, pero, después de la reforma introducida por la Ley 9266 del 12 de agosto del año pasado, también debe ocuparse de la excelencia académica de los egresados en Derecho de todas las universidades. La supervisión no debe ser únicamente para los que deseen colegiarse, también debe exigirse a los que ya se encuentran incorporados, mediante procesos de control y revisión continua.

El examen de excelencia académica debe realizarse con seriedad, temarios previamente definidos, la mayor información posible y toda la seguridad y transparencia debidas, a fin de que no se conviertan en un mecanismo de exclusión y defensa corporativa de los ya colegiados.

Además de esta prueba de incorporación, el Colegio debe avanzar en la creación del régimen de especialidades, como en el Colegio de Médicos, al cual, si alguien quiere trabajar como pediatra, por ejemplo, debe estar inscrito con esta especialidad. De esta forma, si un licenciado en Derecho quiere trabajar como penalista debería estar inscrito en el Colegio de Abogados con esta especialidad.

Únicamente con profesionales bien formados, con conocimientos jurídicos especializados, y, sobre todo, humanísticos, y comprometidos con los mejores valores sociales, se garantizará una justicia de calidad, tal como la formula nuestra Constitución: pronta y cumplida.

El autor es abogado.

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