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El bulevar del tren en Cartago

Actualizado el 29 de enero de 2013 a las 12:00 am

El tren entró a Cartago por primera vez en 1873

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El bulevar del tren en Cartago

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Mucha gente estaba incomoda, alterada, y molesta, cuando en 1873 entró la primera locomotora a Cartago. Ellos solicitaban que la línea férrea pasara por el sur de la ciudad y no por el norte. Sin embargo, para atravesar por los llanos de Coris habría que construir un túnel a través de La Carpintera, y su costo era prohibitivo. Siempre había quejas, pero, por fin, llegó el gran día, y los vagones llegaron a Cartago porque el progreso no se puede detener.

Ante la llegada del tren, el Gobierno compró un terreno al costado sur de la nueva línea y ahí se trasladó el comercio de la ciudad. El mercado de Cartago se volvió el eje de desarrollo más importante y toda esa zona se activó ya que el ferrocarril proyectaba un nuevo intercambio de mercadería de todo el país.

Sin embargo, así las cosas, el Gobierno de Figueres cerró el Incofer en 1995, y la zona se fue declinando hasta convertirse en la zona roja de la ciudad. Pero no ha de quedarse así porque el arquitecto Óscar López y el alcalde Rolando Rodríguez ha decidido revitalizar la ciudad y el punto de partida es nuevamente el tren.

Traer el tren de nuevo es una resolución técnica y política, porque una zona urbana en decadencia solo se puede regenerar con inversión pública, y luego la privada la consolida. Actualmente, a los cincuenta metros de la nueva estación, se ubica la parada de buses. Al sur de la estación de trenes se proyecta construir un moderno parque, con un parqueo subterráneo. Una nueva bonanza cultural, económica y social envuelve la Ciudad de las Brumas, que hoy brilla de nuevo gracias al tren.

El Anfiteatro Municipal se inicia en el 2008, con una inversión de ¢80 millones en la antigua estación de trenes de Cartago y se cierra el cuartel para convertirlo en un moderno museo municipal. En el 2010, se concluye el Anfiteatro con una inversión de ¢500 millones y un espacio para 366 personas. Con estos cambios al norte de Cartago, esperamos un gran resurgimiento cultural, como lo tuvo la ciudad en la época de Melico Salazar, el famoso tenor cartaginés de antaño.

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En el 2009, el Automóvil Club de Costa Rica inició un proceso para donar una ciclovía a Costa Rica, eligiendo la ciudad de Cartago. Luego de múltiples estudios y consultas ciudadanas, se utilizó el área de parqueo al borde de las anchas calles cartaginesas para este propósito y, hoy en día, tras una donación de $800.000, la primera ciclovía del país está por finalizarse. El 60% de los problemas de las ciudades costarricenses es la movilidad; la ciclovía permite un mayor desplazamiento de personas en bicicleta o a pie que ahora pueden disfrutar del agradable ambiente de Cartago.

140 años después de aquel primer pitonazo, la antigua estación de trenes, ahora con un nuevo andén y un techo alto de láminas azules transparentes, llenan de color y vida a nuestra ciudad. El arzobispo solicitó la ampliación de la línea férrea un kilómetro más al este y ahora, gracias a esa iniciativa, se construye un bulevar de adoquines de colores qué bordean la antigua línea, ¡hasta llegar a la basílica de Nuestra Señora de los Ángeles!

Al terminarse el bulevar del tren, la nueva vía se convertirá en un centro para peatones que, dichosos, disfrutarán de su ciudad remozada. El bulevar también será un atractivo comercial y turístico. La ciudad de Cartago vibra con un nuevo tesón constructivo y su efecto ya es impactante.

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