El bienestar de millones de personas se verá afectado por el modelo de salida que se acuerde

 15 noviembre, 2016

La reciente resolución del más alto tribunal del Reino Unido determinó que es el Parlamento la instancia que tiene la última palabra sobre la ejecución de la salida de los británicos de la Unión Europea (UE). La noticia agrega un nuevo factor sorpresa y más incertidumbre sobre el proceso.

Aunque la primera ministra, Theresa May, ha sido firme en indicar que seguirá trabajando el escenario de salida y que comprende lo importante que es concretar cómo se hará, tanto por razones políticas como por razones económicas, existen dos escenarios probables, sin que ninguno haya sido expresamente invocado o revelado por el Ejecutivo británico.

Un hard brexit. El actual gobierno británico ha afirmado que dará prioridad a los asuntos migratorios sobre su membrecía al mercado único de la UE. Por su lado, la UE ha expresado que sin la aceptación de la libre circulación de personas por parte del Reino Unido no habrá acceso a su mercado único.

Esto lleva a la encrucijada de que, si el Reino Unido sobrepone intereses migratorios sobre los comerciales, terminará teniendo acceso al mercado de la UE, únicamente a través de lo establecido en los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Así, los acuerdos multilaterales suscritos en la OMC serían su base de relación comercial con la UE y con otros socios comerciales. Esto llevaría a los británicos no solo a tener que negociar nuevos términos y actualizar su estatus ante la OMC, sino que tendría que iniciar una vigorosa política para negociar acuerdos preferenciales con sus socios comerciales. Este curso tomaría, posiblemente años. Es una salida dolorosa y costosa, pero posible.

El soft brexit. Si el Reino Unido estuviera dispuesto a “suavizar” su posición sobre los temas migratorios y aceptar la libre circulación de personas, es posible que la UE le otorgue membrecía y acceso al Área Económica Europea (AEE) o mercado común, tal y como ocurre con Suiza, Noruega, Islandia, Liechtenstein e incluso con Turquía.

Sin embargo, cada uno de estos países tiene diferentes niveles de integración, amparados a diferentes instrumentos.

Turquía tiene acceso a través de una Unión Aduanera. Noruega tiene acceso completo gracias a una negociación integral. Suiza lo tiene a través de acuerdos bilaterales que ha ido negociando en el tiempo.

La razón por la que esta opción se describe como soft es porque ante cualquier modelo de integración que se escoja, el Reino Unido se garantiza un acceso sustancial al mercado europeo y viceversa. Los expertos se refieren a ello como una salida “atenuada y menos costosa” para el Reino Unido y para la misma UE.

Solo el tiempo y las negociaciones permitirán a los líderes británicos y de la UE concretar los acuerdos necesarios para resolver esta compleja situación. El bienestar de millones de personas se verá afectado por el modelo de salida que se acuerde. Mientras tanto, nosotros esperamos.

El autor es ministro de Comercio Exterior.