30 noviembre, 2014

De un día para otro, y sin que mediara cabildeo alguno, la bancada del orteguismo se sacó de la manga una declaración de la Asamblea Nacional en contra del “bloqueo” estadounidense a Cuba, tan solo un día después de que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobase, por vigésimo tercer año consecutivo, con 188 votos a favor y 2 en contra (de EE. UU. e Israel) levantar el embargo comercial y financiero que, desde octubre de 1960, Estados Unidos mantiene contra la Isla.

Para comenzar, definamos los términos mal empleados por los diputados oficialistas: bloqueo es lo que Estados Unidos hizo en tiempos de John F. Kennedy, en octubre de 1962, a raíz de que aviones espías norteamericanos detectaron que, con el beneplácito de Fidel Castro, la entonces Unión Soviética había instalado en Cuba cohetes balísticos nucleares de alcance intermedio que apuntaban hacia las principales ciudades estadounidenses de la costa este.

Ese acto irresponsable tuvo al mundo casi al borde de una guerra nuclear. Fue entonces que Estados Unidos decretó un bloqueo naval a Cuba, el 15 de octubre de 1962, el cual se levantó 13 días después, cuando Nikita Kruschev ordenó regresar los cohetes con ojivas nucleares a la URSS, desmontando la denominada “crisis de los misiles”.  

Embargo comercial. Desde entonces, Cuba no tiene un “bloqueo”, como sí asegura la bancada oficialista de la Asamblea Nacional, sino un embargo comercial estadounidense que, en buena medida, se mantiene debido a la influencia política de miles de cubanos-norteamericanos que, a lo largo de cinco décadas, lograron emigrar del régimen castrista.

El embargo comercial se decretó en febrero de 1960 debido a las expropiaciones de bienes y negocios de ciudadanos estadounidenses establecidos en la Isla por parte del gobierno de Fidel Castro. Desde entonces, han pasado por la presidencia norteamericana Dwight D. Eisenhower, John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson, Richard Nixon, Gerarld Ford, Jimmy Carter, Ronald Reagan, George H. W. Bush, Bill Clinton, George W. Bush  y Barack Obama. La   mayoría de ellos han sido reelectos por un segundo período.

Cuba, sin embargo, solo ha  conocido a dos gobernantes en los últimos  54 años: Fidel Castro y su hermano Raúl.  Sin duda, un vivo contraste entre lo que es una dictadura hereditaria  y cómo funciona un Gobierno democrático, en el que se alterna el poder presidencial, pues se respeta la decisión libre de sus ciudadanos.

Es una pérdida de tiempo pensar que la resolución de la Asamblea de Nicaragua vaya a lograr que se levante el embargo comercial estadounidense a Cuba, vigente desde  la década de los 60. Se trata de un acto retórico de afinidad ideológica. Por eso votamos en contra.

Doble rasero. Además, la bancada oficialista tiene un doble rasero al propiciar sus declaraciones: jamás se ha preocupado por introducir alguna declaración contra el programa nuclear de Irán, a pesar de que la ONU ha votado en contra; tampoco lo ha hecho contra el programa de armas nucleares de Corea de Norte o contra las masacres que cometió el régimen de Siria al emplear armas químicas, incluso contra sus ciudadanos, todo ello condenado por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Por otro lado, si Cuba puede comerciar con los 188 países, entre ellos Rusia, Nicaragua, los del Alba, el Mercosur y la Unión Europea, ¿por qué tanto afán de tener como socio comercial al máximo engendro del “capitalismo salvaje”, contra el cual ha estado en una guerra ideológica permanente por más de medio siglo?

Finalmente: ¿por qué no propiciar una declaración en la Asamblea Nacional que demande elecciones libres y democracia en Cuba, algo que, ciertamente, le haría un mayor favor a su población que el simple levantamiento del embargo comercial estadounidense?

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